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Tareas pendientes en Puerto Rico ante la amenaza de un terremoto 

09 July 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

Durante las pasadas semanas en Venezuela, tembló, lo que expuso los retos del país al sufrir movimientos sísmicos y sus efectos catastróficos.

A lo largo de los años, las placas tectónicas chocan o se deslizan contra otras, por lo que se libera energía acumulada y causa temblores o terremotos. Sin embargo, la ciencia aún trabaja en predecir un próximo evento de gran magnitud, por lo que los investigadores continúan estudiando los patrones sísmicos para comprender mejor su comportamiento.

“Sabemos que están ahí porque la historia los ha documentado, tenemos evidencia, tenemos récord de que han ocurrido temblores, pero no hay un récord antes de eso cuándo ocurrió el evento anterior para poder argumentar algo en el futuro, ahí es donde tenemos gran incertidumbre. Pero sabemos que si ya ocurrió, es muy probable que ocurra de nuevo en el futuro”, explicó a Metro el director de la Red Sísmica de Puerto Rico (RSPR), Victor Huérfano Moreno.

“Ahí es donde tenemos gran incertidumbre porque geológicamente los tiempos son muy extensos. En un periodo geológico, hablamos de cientos de miles de años, entonces no hemos tenido muchos datos para poder determinar cuál es el ciclo de esas fallas”, añadió Huérfano Moreno.

Desde los terremotos ocurridos en Puerto Rico en 2020, que impactaron mayormente la región sur de la isla, la RSPR junto con el Departamento de Geología del Recinto de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico desarrollaron un mapa de amenazas sísmicas, que revela que gran parte de la isla tiene al menos un 50 % de probabilidad de experimentar temblores peligrosos en los próximos 100 años, siendo el área oeste la más vulnerable.

Se estima que, en la isla, ocurren entre cinco y seis, y hasta diez y 12 temblores diarios.

Se necesita política pública

El director de la RSPR argumentó que hay estructuras en Puerto Rico que deberían pasar por un proceso de evaluación y refuerzo antisísmico debido a los años de construcción, sobre todo aquellas construidas antes de la década de 1980.

“Ya hoy día sabemos, por ejemplo, que hay estructuras que son críticas, que se debe hacer aislamiento de base —una técnica de construcción que reduce la transmisión del movimiento sísmico hacia el edificio— para hospitales, por ejemplo, que son estructuras que son críticas, que tienen que no solamente resistir un temblor, sino que tienen que seguir funcionales”, explicó Huérfano.

Señaló, además, que las estructuras nuevas deben incorporar el conocimiento actualizado sobre las amenazas sísmicas, los avances en ingeniería y los códigos de construcción vigentes. Sin embargo, este “conocimiento nuevo”, que protege la integridad de las estructuras, no ha sido incorporado debido a la falta de política pública.

“Tienen que legislar, tiene que estar el Colegio de Ingenieros, que yo estoy convencido de que ellos también estarían disponibles para participar en el proceso, y entidades privadas también, por supuesto; todo eso lleva a un procedimiento, que tienen que ir a vistas públicas, tienen que evaluarse, tienen que irse conversando hasta que llegue a una buena implementación”, expresó.

“Somos parte de la Universidad, nosotros somos científicos, somos los que damos el apoyo científico, los que proponemos el conocimiento. Pero ya la política pública nosotros no la hacemos, ya eso le toca a los tomadores de decisiones”, agregó el director de RSPR.

Aunque la comunidad científica ha destacado la importancia de actualizar y fortalecer los mecanismos de construcción ante amenazas sísmicas, y se han hecho recomendaciones al respecto, actualmente no hay proyectos de ley ante la Legislatura que atiendan este asunto.

Los terremotos en Venezuela y la realidad de Puerto Rico

Huérfano Moreno explicó que el doblete sísmico que aconteció en Venezuela el pasado 24 de junio es un fenómeno que podría replicarse en Puerto Rico, aunque aseguró que no de forma similar, ya que ambos países no tienen “razón de comparación”. Esto debido a que el choque de las rocas que provoca las sacudidas pertenece a distintas franjas y bordes.

“Hemos tenido temblores y tsunamis, pero son fallos particulares de nuestra área. En el sur, donde ocurrió el de Venezuela, es una placa que interactúa con América del Sur, y allá hay un sinnúmero de fallas”, explicó.

Lo importante, según el director científico, es no esperar a que ocurra un terremoto u otra emergencia para comenzar a actuar, sino establecer de antemano planes de preparación que incluyan las responsabilidades dentro del núcleo familiar y la manera en que se tomarán decisiones durante un evento.

Asimismo, destacó la necesidad de que el gobierno impulse programas de apoyo para el reforzamiento de viviendas, particularmente en las zonas montañosas de la isla, donde existen estructuras construidas sobre zancos que podrían presentar mayores retos ante un evento sísmico.

“Teniendo esa historia, teniendo esa problemática, pues yo creo que lo más recomendable es tomar las medidas necesarias para evitar cualquier situación como lo que hemos visto en países vecinos”, señaló el director.

Del mismo modo, descartó por completo el resguardarse bajo el marco de una puerta y exhortó, a las familias, a practicar los tres siguientes pasos: “agáchate, cúbrete y sujétate” como la mejor manera para protegerse durante un terremoto.