El informe, titulado “Conteo de Jóvenes Sin Hogar 2026″ y realizado bajo la subvención Youth Homeless System Improvement (YHSI) del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano Federal (HUD), reveló que, de ese total, 100 cumplen con la definición federal de personas sin hogar, mientras que 104 experimentan inestabilidad de vivienda, incluyendo jóvenes que permanecen temporalmente en casas de familiares o amistades, carecen de un lugar fijo para dormir o enfrentan el riesgo inminente de perder el lugar donde residen.
Los resultados reflejan un incremento de jóvenes sin hogar. El conteo general realizado en 2024 identificó a 55 jóvenes en este grupo de edad.
Entre los principales hallazgos figura que solo uno de cada diez jóvenes en situación de sinhogarismo se encontraba albergado, mientras que la mayoría pasó la noche en estructuras abandonadas, vehículos, calles, viviendas en condiciones no aptas o debajo de puentes.
Asimismo, el estudio reveló que los problemas familiares (53.3%) constituyen la principal causa del sinhogarismo juvenil, seguidos por problemas económicos (30.7%), desempleo (25.3%), uso problemático de drogas (16%) y condiciones de salud mental (9.3%).
Los datos también evidencian la estrecha relación entre el sinhogarismo y la salud mental. Cerca de tres de cada diez jóvenes identificados presentan algún indicador de vulnerabilidad, relacionado con condiciones de salud mental, consumo de sustancias o incapacidad física. Sin embargo, una proporción significativa no recibe tratamiento, principalmente por desconocer dónde obtener ayuda, dificultades para acceder a los servicios o la percepción de que pueden manejar la situación por su cuenta.
En el caso de los jóvenes con inestabilidad de vivienda, 82% permanece temporalmente con familiares o amistades, mientras que más de la mitad no cuenta con garantías de poder permanecer en el lugar donde vive actualmente y cuatro de cada diez consideran que su vivienda no es segura o adecuada.
“La vivienda es mucho más que un techo. Representa estabilidad, seguridad y también salud. Es difícil hablar de bienestar, recuperación o desarrollo cuando un joven no tiene estabilidad en los aspectos más básicos de su vida”, expresó la administradora de ASSMCA, Catherine Oliver Franco.
La funcionaria destacó que la inestabilidad de vivienda impacta múltiples aspectos de la vida de los jóvenes, desde su salud mental y física hasta su desempeño académico, sus relaciones y sus oportunidades de desarrollo, por lo que atender este desafío requiere una respuesta articulada entre diversos sectores.
“Los jóvenes no viven nuestros sistemas de la manera en que nosotros los organizamos. Para ellos, la educación, la salud, la salud mental, el empleo, la vivienda, la justicia y los servicios sociales forman parte de una misma realidad. Precisamente por eso necesitamos respuestas que también estén conectadas”, sostuvo.
El estudio se desarrolló entre el 28 de enero y el 4 de febrero de 2026, con la participación de 45 entrevistadores, incluyendo jóvenes con experiencia vivida de sinhogarismo, quienes recorrieron 225 localidades alrededor de Puerto Rico, de las cuales 158 fueron visitadas para realizar entrevistas presenciales.
Los municipios con mayor concentración de jóvenes identificados fueron Vieques, Ponce, San Juan, Bayamón, Caguas y Naguabo, entre otros.
El estudio también identificó otros elementos relevantes sobre la realidad que enfrenta esta población, entre ellos que el 26.5 % de los jóvenes sin hogar experimenta esta situación junto a algún núcleo familiar, el 9.2 % enfrenta el sinhogarismo con sus hijos y el 8.8 % espera convertirse en madre o padre durante los próximos nueve meses.
Asimismo, el 34.5 % recibió servicios de educación especial en algún momento, el 20 % continúa matriculado en alguna institución educativa, el 1.1 % reportó vivir con un diagnóstico positivo de VIH y el 4.2 % indicó estar enfrentando o huyendo de una situación de violencia de género.
Al referirse al primer “Conteo de Jóvenes Sin Hogar”, la administradora indicó que “hablamos de jóvenes que muchas veces permanecen invisibles para nuestros sistemas. Lo primero que tenemos que hacer para transformar una realidad es verla, entenderla y conocerla. Solo así podemos tomar mejores decisiones y construir respuestas más efectivas”.
“Más allá de los sistemas, los programas o las políticas públicas, estamos hablando de jóvenes que quieren estudiar, trabajar, desarrollarse, formar una familia, perseguir sus metas y construir un futuro. Ese es el propósito que debe mantenernos trabajando juntos”, concluyó la administradora.
El lado humano de la vivienda propia: cómo un hogar transforma vidas en Puerto Rico
Related News
Identifican a joven de 17 años ultimado a tiros
Avioneta se estrella contra el rascacielos más alto de Pekín
DACO alerta sobre anuncio fraudulento que utiliza imagen oficial del Gobierno para promove...