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Contra el reloj para evaluar edificios ante riesgo sísmico 

09 July 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

El director de la Comisión de Terremotos del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico (CIAPR), José “Pepe” Izquierdo Encarnación, explicó que la diferencia principal a partir de esa fecha está en la capacidad de las estructuras para resistir el movimiento de un terremoto.

“Los edificios tienen que bailar. Por medio de la ductilidad, un elemento puede deformarse bajo cargas severas sin llegar a romperse. Si no están construidos así, se rompen y se caen”, explicó el también exsecretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP).

Ante la vulnerabilidad de más del 80 % de los edificios construidos en Puerto Rico, el Colegio de Ingenieros impulsa una propuesta similar a la implementada en el estado de California para evaluar estructuras existentes, especialmente condominios, hospitales y edificios donde se concentra gran cantidad de personas.

El plan contempla un proceso escalonado, el que conlleva una evaluación inicial para determinar si la estructura requiere estudios adicionales y, de ser necesario, establecer un periodo para realizar las mejoras.

“Es algo que se debe hacer a nivel central. Nosotros pensamos que hay que hacer una oficina para llevar el registro especializado para eso. Tenemos que hacer un programa central y, si a 25 años no se hace, pues le quitan el permiso de uso y tiene que vaciar el edificio”, explicó el ingeniero.

Sobre esto, el ingeniero estructural del Colegio, Roberto Marte, planteó, además, que esta estrategia debería ser implementada en jurisdicciones con alta actividad sísmica como lo es Puerto Rico.

“Puerto Rico es un lugar muy sísmico y lo que se está proponiendo es que esas edificaciones que son viejas, antes del ‘87, se les dé un tiempo razonable para que, si son cuatro pisos o más, o albergan más de 100 personas, se vea la necesidad de hacer un refuerzo o una mejora sísmica”, explicó.

Entre las estructuras construidas antes de 1987 mencionó hospitales, hoteles y espacios de alta ocupación como el Centro Médico de Río Piedras, el Coliseo Roberto Clemente, el Estadio Hiram Bithorn y el Coliseo Rubén Rodríguez.

“Ahí va mucha gente. Todo tipo de edificio que tiene mucha gente, condominios (y) edificios de oficinas, hay que chequearlo”, afirmó Izquierdo Encarnación.

Marte, a su vez, sostuvo que no todas las edificaciones deben tener el mismo nivel de prioridad y argumentó concentrar los esfuerzos en lugares con grandes cantidades de personas.

“Si es una estructura muy importante, que sea no más de diez años. Si es un edificio público, que se haga en diez años; si es privado, dependiendo del caso, de 15 a 20 años”, señaló. Además, alertó que hay residenciales públicos que no han recibido refuerzos diseñados para resistir terremotos.

“Yo creo que ahora es el momento que el gobierno haga un plan de diez años, de inmediato, que empiece con residencias en lo público, cinco por año, diez por año, pero que sean las más importantes, donde más vulnerables hay”, dijo Marte.

Además de edificios grandes, ambos ingenieros destacaron la vulnerabilidad de viviendas construidas en zancos o en terrenos inclinados. Para atender ese problema, el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico junto al CIAPR desarrollaron el manual llamado “Rehabilitación Sísmica de Casas en Zancos”, que ofrece recomendaciones y guías para reforzar este tipo de estructuras que usualmente se encuentran en la región montañosa de la isla.

“Este manual explica cuál es el problema que tienen los dueños de las casas en zanco y les presenta un plan de cómo hacerlo. Tiene dibujos, detalles, cómo se calcula la cantidad de concreto que van a gastar, unos precios estimados, cómo se arreglan las que están en terreno plano y cómo se arreglan las que están en jaldas”, explicó el exsecretario del DTOP.

El ingeniero también advirtió que algunas viviendas afectadas durante los terremotos de 2020 sufrieron daños por remodelaciones realizadas sin evaluaciones estructurales, como añadir pisos, extensiones o eliminar paredes de carga.

“Cuando se añade un piso o se amplía una construcción sin reforzar, aumenta el peso del edificio y con eso aumentan las fuerzas que tiene que soportar durante un terremoto”, explicó Izquierdo Encarnación.