Cepal: En un mundo de choques casi continuos, Latinoamérica debe priorizar el crecimiento
“Sean de izquierda o de derecha, lo importante es que los Gobiernos le den mucha prioridad al crecimiento económico”, indicó el economista costarricense tras la publicación por parte del organismo, con sede en Santiago de Chile, de un informe sobre los impactos en la región de la guerra en Oriente Medio.
Sin un crecimiento dinámico y robusto, apuntó, los gobiernos carecen de la recaudación necesaria para financiar redes de protección social efectivas o amortiguar los impactos de las crisis recurrentes sobre las poblaciones más vulnerables.
Para Salazar-Xirinachs, el escenario global actual deja dos lecciones: “hay que tomar en cuenta más que nunca las dinámicas de la economía internacional” y “la región debe reactivar su crecimiento económico desde adentro, sin depender exclusivamente de que los mercados globales o las materias primas mejoren”.
Según el economista, “resulta muy improbable que vaya a haber ahora un ‘boom de los commodities’ como lo hubo cuando China estaba creciendo al 9%-10% en la década 2003-2013”, apuntó.
“No vamos a poder hacer políticas de desarrollo productivo sin entender lo que está pasando en el mundo”, agregó el economista, quien aseguró que “no solo se debe hacer un cambio en las políticas de gobierno, sino en la forma en que los gobiernos y los sectores privados cooperan”.
“Ya no es como antes. Ahora el sector privado en muchos casos se va a encontrar con barreras de diplomacia comercial y va a tener que hablar más con su gobierno”, declaró.
Efectos que van a durar todo 2026
Aunque América Latina y el Caribe está menos expuesta directamente al golfo Pérsico que Asia o Europa y genera más del 64% de su electricidad con fuentes renovables, las consecuencias del conflicto se sentirán a lo largo de todo el año.
En su informe presentado el viernes, la Cepal advirtió que aunque haya una eventual reducción de las hostilidades no se produciría una normalización inmediata.
Una parte del choque ya se trasladó a los mercados entre marzo y junio, pero el encarecimiento de los fertilizantes -los países del Golfo concentran alrededor del 34% de las exportaciones mundiales de urea y cerca del 20% de otros fertilizantes esenciales- puede tardar meses en trasladarse a las cosechas, el transporte y los precios de los alimentos.
“Hay algunos choques, como el de los precios del petróleo, que es muy rápido, pero hay otros, como el de los precios de los alimentos, que tiene un rezago”, explicó.
El impacto, además, es heterogéneo entre los países de la región y aquellos que exportan más petróleo y gas de lo que importan (Guyana, Venezuela, Trinidad y Tabago, Colombia, Brasil y Ecuador) pueden obtener mayores ingresos externos y fiscales.
En el escenario base del informe, con precios energéticos un 25% superiores a los de 2025, la balanza comercial de América Latina y el Caribe mejoraría apenas 0.05 % del PIB, pero el promedio oculta fuertes diferencias, ya que la mayoría de las economías regionales son importadoras netas de energía y deberán pagar más por sus compras externas.
“Los países que son importadores netos, todos los canales les afectan: el comercial, el fiscal, el de precios, el financiero y el de política monetaria”, subrayó.
Centroamérica, Haití y la República Dominicana registrarían un deterioro conjunto equivalente a 0.9 % del PIB, mientras que en los países caribeños que no exportan hidrocarburos, la pérdida sería de 0.5 puntos.
Incluso en América del Sur, donde el resultado agregado sería positivo, países como Chile y Perú enfrentarían una factura energética más elevada, de acuerdo a Cepal.
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