Realizada por un grupo interdisciplinario de las universidades de Stanford, Pensilvania, Michigan y Duke, la investigación analizó más de 43,000 escuelas de nivel intermedio y superior que, en un período de tres años, implementaron o no políticas de prohibición de celulares en bolsas con cerradura, del servicio Yondr.
El ensayo se basó en datos del sistema de posicionamiento global (GPS, en inglés) de los teléfonos móviles, que rastrean el uso; documentos administrativos, como puntuaciones de pruebas, récords de asistencia e incidentes disciplinarios, y encuestas a estudiantes, maestros y padres.
Uno de los autores, Thomas Dee, profesor en la Escuela de Posgrado de Educación de Stanford, dijo a una publicación de esa institución que existe un “entusiasmo justificado” por la regla para fomentar un ambiente educativo efectivo, pero recalcó que “no parece ser una solución sencilla ni rápida”.
Tras un análisis estadístico estandarizado, Dee y los demás investigadores, como Matthew Gentzkow, profesor de economía en Stanford, vieron una reducción en un 80 % del uso del dispositivo por la medida, pero provocó un aumento en incidentes disciplinarios. Según datos de encuestas, una a maestros y otra a estudiantes, también hubo un deterioro en el bienestar estudiantil, que mejoró al cabo del período estudiado.
Ese incremento, sugiere la publicación, puede ser una reacción a la prohibición, sobre todo en estudiantes de intermedia, que presentaron mayores incidentes y menos bienestar que los de superior. Este grupo más joven también reflejó una disminución en general en rendimiento académico, en comparación con estudiantes de superior, que obtuvo un incremento leve en puntuaciones en matemáticas.
Cuadro similar en Florida
Otro estudio de NBER que miró esta prohibición, restringido al estado de Florida, el primer estado en introducir esta política, también halló resistencia inicial, antes de una mejoría en rendimiento académico.
En una muestra de más de 130,000 estudiantes entre 2023 y 2024, cuando comenzó la restricción de móviles, las tasas de suspensión aumentaron en un 12 % tras la integración de la política. Pero, para el segundo año, hubo mayor asistencia estudiantil, específicamente entre escuelas de intermedia y superior, encontró la investigación de David Figlio y Umut Özek, publicada en 2025.
Otros hallazgos incluyen un aumento en puntuaciones en pruebas y una reducción en tasas de ausencia sin justificación, lo que sugiere un mayor beneficio a largo plazo, plasmó la investigación.
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