La clase 2025-2026 completó un año de servicio directo a pacientes, rotaciones en distintas áreas hospitalarias y largas jornadas clínicas. De este grupo, cuatro médicos fueron aceptados en programas de especialidad y otros dos comenzaron procesos para integrarse profesionalmente a la institución.
“Este grupo participó durante el año en rotaciones clínicas que incluyeron guardias de hasta 24 horas, como parte de una etapa clave en la transición entre la formación académica y la práctica médica. Estos programas son importantes porque se convierten en espacios que promueven oportunidades reales de desarrollo y permanencia en el país”, expresó la Dra. Flor de María García, directora de Educación Médica del Hospital.
“Esta ceremonia reconoce el esfuerzo de una generación que durante el último año enfrentó la responsabilidad diaria de acompañar a pacientes en momentos determinantes. Para muchos, el internado representó más que una exigencia académica, porque se convirtió en el primer encuentro real con la dimensión humana de la medicina”, recalcó.
Uno de los momentos de la ceremonia estuvo a cargo de la doctora general Yanela Hernández, quien completó su internado en el HAM en 2025 y actualmente forma parte de la Clínica de Empleados de la institución. Su trayectoria se presentó como ejemplo de las oportunidades que pueden surgir tras completar el programa de internado y de cómo estos espacios de formación se pueden convertir en puertas de continuidad profesional en la Isla.
“Pude apreciar el compromiso, dedicación y motivación de este grupo durante su formación. Pero, sobre todo, fui testigo de la empatía, la atención y la entrega brindada a cada paciente. Culminaron una meta importante, pero ahora comienzan una nueva responsabilidad con quienes depositarán su salud en nuestras manos”, expresó Hernández, quien acompañó de cerca en sus inicios al grupo de graduados.
La ceremonia también contó con la participación de la Dra. Jennifer Varela Moreno y la Dra. Leidy Feliz Carrasco, quienes se desempeñaron como médicas jefas del Programa de Internado Rotatorio durante distintos periodos del año académico. Feliz Carrasco, quien asumió el rol durante seis meses, resaltó la importancia de la empatía en la práctica médica.
“En cada rotación, en cada guardia y en cada encuentro con un paciente, pudimos entender que el conocimiento clínico cobra mayor sentido cuando se ejerce con sensibilidad, compromiso humano y empatía. Una palabra que hemos repetido durante toda la ceremonia, porque resume bien lo que se espera de nuestra generación de médicos”, expresó Feliz Carrasco.
Por su parte, el Dr. José Isado Chardón, director médico del Hospital Auxilio Mutuo, destacó el rol que tienen las instituciones hospitalarias en la preparación de nuevos profesionales y en el fortalecimiento del talento médico que continuará sirviendo al país.
“Cada clase que culmina su internado reafirma la importancia de seguir formando médicos con una visión integral, humana y sobre todo empática. Son experiencias que permiten fortalecer destrezas clínicas, pero también desarrollar criterio y compromiso con el paciente”, añadió.
El Programa de Internado Rotatorio ofrece experiencias supervisadas en distintas áreas clínicas y permite a los médicos integrarse a equipos multidisciplinarios y especialistas en un entorno enfocado en calidad, seguridad y atención al paciente.
Además, representa una plataforma de formación que contribuye a crear vínculos profesionales, abrir oportunidades de desarrollo y fomentar que más médicos puedan continuar su carrera en Puerto Rico.
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