Cada vez más familias en Puerto Rico rechazan la crianza basada en golpes y violencia
El estudio reflejó que un 49.3% de los encuestados ha optado por estilos de crianza diferentes, mientras apenas un 3.2% indicó mantener el mismo modelo disciplinario con el que fueron criados. Los resultados apuntan a un cambio generacional en las prácticas de disciplina y en la manera en que muchas familias puertorriqueñas abordan la crianza de menores.
Entre febrero y junio de 2025, la encuesta recopiló las experiencias, retos y necesidades de 1,143 participantes voluntarios —91% de ellas mujeres—mediante un cuestionario autoadministrado en línea. Los hallazgos reflejan una tendencia hacia modelos de disciplina enfocados en la formación, el diálogo y la regulación emocional, en lugar del castigo físico.
“Estas personas nos dicen que ellos se han movido a otros estilos, distinto a sus padres, quizás a sus abuelos; a estilos que se pueden considerar más positivos. Estas personas están reconociendo que el gritar y el desesperarse son estilos de crianza que no son los correctos”, explicó Orville Disdier Flores, director ejecutivo del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.
Entre los testimonios recogidos en la encuesta, uno de los participantes destacó la importancia de “mantener mayor control de emociones al disciplinar y evitar los gritos”, mientras que la directora ejecutiva de ESCAPE, Yadira Pizarro Quiles, sostuvo que desde el centro “hemos logrado que muchas familias reconozcan que sin violencia se pueden criar y desarrollar adultos saludables”.
“Hace 20 años era imposible escuchar a padres y madres reconocer que para criar necesitaban apoyo, y lo que se ha promovido históricamente es que tú crías como tú crías porque tú crías como tus papás y tú no necesitas ayuda. Un poco la idea de que solicitar ayuda es debilidad y reconocer que no eres un buen papá o mamá, así que escuchar esto es reconocer que el país se está cambiando, que en cuatro décadas y media el país se ha ido moviendo hacia el reconocimiento de los derechos de la niñez y las maneras saludables de criar”, expresó Pizarro Quiles.
La directora de ESCAPE también compartió el mensaje de una madre que reconoció que “no quisiera ser la causante de que en la adultez mis hijos necesiten ir a terapia a reparar heridas de la niñez como lo hago yo”, reflejando cómo algunas familias buscan romper patrones de crianza asociados a violencia o castigos físicos.
Durante la conferencia de prensa, Disdier Flores recordó que generaciones anteriores recurrían con frecuencia a métodos disciplinarios como “la chancleta”, los golpes, la correa y hasta castigos físicos como arrodillarse sobre arroz. Sin embargo, aseguró que actualmente muchos cuidadores están adoptando modelos más democráticos y basados en el respeto a la niñez.
“Ahora la disciplina se ha convertido en algo más democrático y respeta los derechos de la niñez”, afirmó.
“El estilo democrático es un estilo que, a pesar de que reconoce al menor como una persona con la que hay que dialogar, que hay que hablar, que hay que reflexionar, también establece límites”, añadió el director del Instituto.
Pizarro Quiles, por su parte, sostuvo que muchas familias han comenzado a validar que es posible criar sin recurrir a la violencia física.
“Cuando tú conversas con familias que están criando ahora, quizás tienen menores entre los 5 y los 11 años, hay muchas que te pueden decir, ‘mis hijos son normales, todo va bien y yo nunca les he puesto la mano encima’, y eso lo que te confirma es que se puede, que los que sobrevivimos los golpes no somos las personas que somos hoy día por eso. Somos los adultos que somos a pesar de eso”, expresó.
El estudio también reflejó otros retos actuales en la crianza.
Un 57.2% de los encuestados indicó enfrentar discusiones relacionadas al uso de pantallas y tecnología en el hogar, mientras más del 70% señaló que sus hijos dedican más de cinco horas semanales a tiempo de calidad sin pantallas.
Ante preguntas de Metro Puerto Rico sobre si la disminución en el maltrato a la niñez pudiera estar relacionada al uso de dispositivos digitales como herramienta para calmar a menores, Disdier Flores reconoció que la tecnología está influyendo en las dinámicas familiares, aunque advirtió que requiere control y regulación.
“Antes yo no tenía ese instrumento para darte y calmarte. Ahora, reconocen que no necesariamente es lo mejor, que no les gustaría tener que hacerlo pero recurren a eso porque no tienen más herramientas de momento, así que la respuesta es que sí, la tecnología está de alguna manera interviniendo para quizás evitar que ese niño o niña se salga de control, pero ellos mismos están diciendo que no necesariamente es lo mejor”, explicó.
Basado en los hallazgos más relevantes de la encuesta, el 62.3% identificó como principal reto lograr un balance entre trabajo y familia, mientras que el 44.3% señaló la falta de tiempo personal y descanso como uno de sus mayores desafíos.
La encuesta también reflejó que los cuidadores priorizan para el futuro de los menores el desarrollo de la autoestima y confianza en sí mismos, la toma de decisiones responsables y el manejo saludable de las emociones.
Además, el 41.6% expresó necesitar herramientas para manejar el estrés y atender su propia salud mental.
“La información recopilada nos permite comprender mejor cómo están cambiando las dinámicas familiares y cuáles son los retos reales que enfrentan quienes tienen a cargo la crianza de menores en Puerto Rico. Los datos son herramientas fundamentales para desarrollar políticas públicas, programas e intervenciones más efectivas y dirigidas a las necesidades actuales de las familias puertorriqueñas”, señaló Disdier Flores.
Pizarro Quiles añadió que los resultados ofrecen una radiografía importante sobre las necesidades emocionales y estructurales de las familias.
“Esta encuesta nos confirma la importancia de continuar fortaleciendo a las familias desde la prevención. Comprender cómo las madres, padres y cuidadores están viviendo la crianza nos permite dirigir mejor nuestros esfuerzos, desarrollar herramientas de apoyo y promover estrategias que fortalezcan el bienestar de los menores y ayuden a prevenir el maltrato en Puerto Rico”, indicó.
Los autores principales de la encuesta fueron el doctor Francisco Pesante, gerente de proyectos del Instituto de Estadísticas, y Joselyn Santiago, ayudante de proyectos especiales de la división ejecutiva.
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