El activista Pedro Julio Serrano aseguró que la sentencia impuesta no refleja la gravedad de los hechos ni el impacto de los asesinatos motivados por prejuicio hacia la identidad de género de las víctimas.
“Es lamentable que ante los hechos aceptados por los convictos Sean Díaz De León y Juan Carlos Pagán Bonilla de que asesinaron a Layla Peláez Sánchez y Serena Angelique Velázquez Ramos por ser trans, no se le impusiera la pena máxima, ni se mantuviera el agravante de crimen de odio que hubiera obligado a una sentencia mayor. Si no hubiera sido por esa negociación, estos asesinos estarían cumpliendo cadena perpetua”, aseveró Serrano.
Por su parte, la directora de la organización, Ivana Fred Millán, sostuvo que, aunque reconoce el derecho de los convictos a negociar sus sentencias, el proceso debió enviar un mensaje más firme contra los crímenes motivados por prejuicio hacia las personas trans.
“Aunque los convictos tienen derecho a negociar su sentencia al declararse culpables, la fiscalía federal debió de haber enviado un mensaje contundente de que los crímenes de odio en contra de las personas trans no son negociables. Se debió haber exigido una pena mayor y que en este caso, que fue el primero en contener alegaciones de crimen de odio en nuestra jurisdicción, se mantuviera esa denuncia en su sentencia”, añadió Fred Millán.
Mientras, Jennifer Orellana, secretaria de la entidad, enfatizó que la comunidad trans merece vivir con igualdad, seguridad y dignidad, al tiempo que reclamó que los procesos de justicia reconozcan la gravedad de los crímenes motivados por prejuicio.
“Las personas trans merecemos vivir en paz, equidad y libertad. Serena y Lalyla merecían vivir y ser felices. Sus asesinatos fueron crueles, despiadados y motivados por el prejuicio hacia nuestra identidad de género. Como país, tenemos que hacer valer la dignidad de las personas trans en todas sus etapas y eso incluye que cuando se va a hacer justicia, se sentencie considerando nuestra completa humanidad”, concluyó Orellana.
El martes, las autoridades confirmaron que De León y Pagán Bonilla cumplen prisión por el asesinato de Velázquez Ramos y Peláez Sánchez.
Ambos se declararon culpables de portar y utilizar un arma de fuego durante un crimen violento.
Según el fiscal William Stephen Muldrow, Díaz De León fue sentenciado el 30 de junio de 2026 a 35 años de prisión y cinco años de libertad supervisada luego de declararse culpable. El sujeto admitió haberles disparado y, junto a Pagán Bonilla, deshacerse de los cuerpos.
Entretanto, Pagán Bonilla fue sentenciado el 22 de mayo de 2026 a 25 años de prisión y cinco años de libertad supervisada.
De acuerdo con la investigación, el 21 de abril de 2020 ambos acusados acordaron reunirse con las víctimas en la residencia de una de ellas, en Las Piedras. Posteriormente, Díaz De León sostuvo relaciones sexuales con una de las víctimas, quien luego le informó que era una mujer transgénero. Según la Fiscalía federal, el acusado reaccionó con enojo.
Las autoridades alegan que Pagán Bonilla también sostuvo relaciones sexuales con la segunda víctima. Más tarde, Díaz De León le dijo a su acompañante que ambas mujeres eran transgénero y expresó que quería matarlas porque entendía que los habían “engañado” al no revelar esa información antes del encuentro sexual.
Aunque las víctimas intentaron calmar la situación, los acusados decidieron asesinarlas una vez llegaron a una carretera. Díaz De León les disparó y, posteriormente, ambos acusados llenaron el vehículo con basura y le prendieron fuego debajo de un puente en el barrio Mambiche Prieto, en Humacao, para ocultar el crimen.
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