El papa León XIV pide “desarmar” la inteligencia artificial y alerta sobre su uso para el dominio y la guerra
La expresión fue utilizada por el pontífice durante la presentación oficial de su primera encíclica, Magnifica humanitas: Sobre la protección de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, un documento de fuerte contenido social y ético con el que busca fijar la posición de la iglesia católica frente a la revolución tecnológica que vive el mundo.
La encíclica fue presentada este 25 de mayo en el Vaticano, coincidiendo con el aniversario 135 de Rerum novarum, la histórica encíclica social del papa Leo XIII de 1891. Según el Vaticano, el documento busca abordar “uno de los principales desafíos de la época contemporánea”: el impacto de la inteligencia artificial sobre la humanidad.
Durante su discurso, León XIV explicó que escogió deliberadamente la palabra “desarmada” por tratarse de un término “fuerte” que busca “despertar conciencias” en un momento que describió como de “gravedad” histórica.
“La inteligencia artificial actual exige desarme”, sostuvo el pontífice, al comparar el potencial impacto de esta tecnología con el de la energía nuclear. Según dijo, al igual que ocurrió con las armas atómicas, la IA debe estar “al servicio de todos y del bien común”, y no convertirse en una herramienta de concentración de poder o de destrucción.
“No poseemos respuestas técnicas”
El papa, quien posee formación en Ciencias Exactas, reconoció que la iglesia no pretende sustituir a los expertos tecnológicos ni ofrecer soluciones técnicas.
“No poseemos respuestas técnicas, ni pretendemos sustituir a quienes tienen la experiencia, pero aportamos una sabiduría sobre la humanidad que nuestro tiempo necesita con urgencia”, afirmó.
Añadió que cada persona es “única e irremplazable”, dotada de conciencia y capacidad moral, y alertó sobre el riesgo de reducir al ser humano a un simple recurso productivo o un dato procesable por sistemas automatizados.
Precisamente, uno de los ejes centrales de Magnifica humanitas es la defensa de la dignidad humana frente a modelos tecnológicos guiados exclusivamente por eficiencia, rentabilidad o control.
“La tecnología nunca es neutral”, señala la encíclica, al advertir que siempre refleja los intereses y visiones de quienes la diseñan, financian o regulan.
Riesgos militares y “guerra impersonal”
Uno de los apartados más extensos del documento está dedicado al impacto de la inteligencia artificial sobre los conflictos armados y la seguridad global.
León XIV advirtió que la revolución digital está cambiando profundamente la naturaleza de la guerra y denunció que la automatización del uso de la fuerza podría hacer que las decisiones sobre la vida y la muerte se vuelvan cada vez más impersonales.
“No hay algoritmo que pueda hacer moralmente aceptable una guerra”, afirma la encíclica.
El pontífice criticó el crecimiento de la industria armamentista, la carrera nuclear y el desarrollo de armas vinculadas a inteligencia artificial, señalando que estas tecnologías reducen a las víctimas “a datos” y disminuyen el umbral moral para recurrir a la violencia.
También cuestionó la llamada “cultura del poder”, que —según el texto— normaliza la guerra como instrumento político y fomenta un clima global de desconfianza, polarización y rearme.
Críticas a la concentración tecnológica
Otro de los temas centrales del documento es la concentración del poder tecnológico en manos de unos pocos actores económicos y políticos.
León XIV insistió en que las nuevas tecnologías no deben ampliar la brecha entre quienes participan de la revolución digital y quienes quedan excluidos de ella.
El papa reclamó sistemas de supervisión independientes, marcos regulatorios globales y políticas públicas que garanticen acceso equitativo a las oportunidades tecnológicas.
“No basta con que la inteligencia artificial sea más moral si esa moralidad está definida por unos pocos”, advierte el documento, al cuestionar modelos éticos controlados exclusivamente por grandes corporaciones tecnológicas o centros de poder.
La encíclica también advierte sobre múltiples riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial, entre ellos la manipulación de la opinión pública mediante algoritmos, la proliferación de desinformación y discursos de odio, la vigilancia masiva y la recopilación indiscriminada de datos personales. Además, alerta sobre formas de explotación laboral vinculadas a la extracción de minerales necesarios para las tecnologías digitales y denuncia la aparición de nuevas modalidades de colonialismo económico sustentadas en el control de información y plataformas digitales.
Defensa del trabajo humano y la educación
El documento dedica además varios apartados al impacto de la automatización sobre el empleo y la educación.
León XIV advirtió que muchas tecnologías obligan actualmente a los trabajadores a adaptarse al ritmo de las máquinas, en lugar de diseñarse para servir a las personas.
“La ‘nueva forma’ de trabajo no necesariamente es mejor”, sostiene el texto, que reclama proteger la dignidad laboral y evitar que la automatización se traduzca únicamente en reducción de costos y aumento de ganancias.
En cuanto a la educación, el papa pidió fortalecer las escuelas como espacios donde los jóvenes aprendan a “buscar y amar la verdad”, en un momento en que las máquinas pueden hacer parecer innecesario el pensamiento humano.
León XIV concluyó la presentación con una invitación a construir colectivamente un modelo tecnológico orientado al bien común y no al privilegio de unos pocos.
“Solo juntos —quienes diseñan los sistemas y quienes sufren sus consecuencias, los países más ricos y los más pobres, las instituciones y los individuos— podremos construir un futuro para toda la humanidad”, afirmó.
La encíclica representa uno de los posicionamientos más amplios y estructurados emitidos hasta ahora por la Iglesia católica sobre inteligencia artificial, en un contexto global marcado por la acelerada expansión de herramientas generativas, automatización militar, vigilancia digital y debates regulatorios en múltiples países.
Recientemente, el Vaticano anunció la creación de una comisión interdicasterial dedicada a estudiar los desafíos éticos de la inteligencia artificial, también aprobada por León XIV. La nueva estructura buscará coordinar las políticas y reflexiones de distintos organismos de la Santa Sede sobre el impacto de esta tecnología en la humanidad.
Según Vatican News, la comisión fue creada ante la rápida expansión del uso de la inteligencia artificial y la preocupación de la Iglesia por proteger “la dignidad de toda persona humana” y promover un desarrollo integral.
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