Con base en las experiencias previas, el restablecimiento del SEN es un procedimiento lento y laborioso que puede demorar días pues supone empezar a generar energía con las fuentes de arranque sencillo (solar, hidroeléctrica, motores de generación) para ir dando servicio a pequeñas áreas que luego se van interconectando.
El objetivo con ese proceso es llevar cuanto antes la suficiente energía a las centrales termoeléctricas del país, el pilar de la generación eléctrica en Cuba, para que estas puedan de nuevo arrancar y producir energía en grandes cantidades para satisfacer la demanda.
La situación del SEN es “crítica”, según ha reconocido el propio Gobierno cubano con cortes en La Habana de más de 35 horas consecutivas diariamente y en otras regiones de la isla se han alcanzado los tres días seguidos sin servicio.
Cuba preveía ya para esta jornada, antes de la desconexión del SEN, que se registraran prolongados apagones durante todo el día y que, en el momento de mayor demanda, un 71 % del país quedara de forma simultánea sin corriente, pues la UNE pronosticaba este lunes una capacidad de generación de apenas 935 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3.100 MW.
Así, el déficit -la diferencia entre oferta y demanda- sería de 2.165 MW y la afectación estimada -lo que se desconectaría realmente para evitar apagones desordenados- alcanzaría los 2.195 MW.
En esta jornada, además, once de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país no estaban operativas por averías o trabajos de mantenimiento (cuando esta fuente es responsable del 40 % del mix energético).
Estas afectaciones no están ligadas al bloqueo petrolero de EE.UU. (porque emplean en su mayoría petróleo nacional), sino a las condiciones en que operan estas obsoletas infraestructuras, con décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.
De otro 40 % del mix era responsable la llamada generación distribuida (motores de diésel y fueloil), que el Gobierno ha indicado que lleva desde enero completamente parada por la falta de combustible. El 20 % restante del mix energético cubano se obtiene de gas y fuentes renovables, especialmente con apoyo chino.
En los últimos días los apagones han marcado cifras récord en el país caribeño como el reportado la víspera de hasta el 72 % de afectación simultánea durante el horario “pico” (tarde-noche).
Según diversas estimaciones, la isla caribeña precisa algo más de 100.000 barriles de petróleo al día para satisfacer sus necesidades energéticas, de los que la isla obtiene unos 40.000 con su producción nacional. El resto debería obtenerlos en el exterior.
El último petrolero en llegar a Cuba con crudo del exterior fue el ruso Anatoli Kolodkin, un barco sancionado por Estados Unidos que entró en la bahía de Matanzas el 31 de marzo con unos 730.000 barriles de petróleo, y que apenas alcanzó para cubrir la demanda energética de la isla por tan solo dos semanas el pasado abril.
La crisis energética en Cuba ha paralizado casi totalmente la economía estatal que se estima se va a contraer al menos un 6,5 % este año (tras una caída acumulada de más del 15 % en los cinco años previos).
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