Local News

Contador enfrenta cargos federales por presunta malversación de $11.2 millones 

09 July 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

Entre el 6 de mayo y el 1 de julio de 2024, supuestamente malversó y ayudó a malversar aproximadamente 11,266,493 dólares de la cuenta de depósito del fondo.

Documentos judiciales indican que las transacciones no estaban relacionadas con inversiones permitidas por el fondo, no fueron aprobadas por el comité de inversiones y carecían de un propósito válido para un fondo de capital privado.

Con el dinero, Piovanetti supuestamente compró artículos de lujo para sí mismo y otras personas, incluidos familiares, además de pagar balances de tarjetas de crédito y adquirir bienes raíces.

Algunas transacciones fueron por miles de dólares y otras superaron el millón de dólares, según la acusación.

Parte del dinero también fue transferido a compañías controladas por el acusado y familiares, de acuerdo con la Fiscalía federal.

La acusación menciona la compra de un Porsche Cayenne Coupe 2024 registrado a nombre de la esposa de Piovanetti y la adquisición de opciones para comprar apartamentos fuera de Puerto Rico.

“El acusado no cumplió con sus deberes fiduciarios y traicionó la confianza que su patrono y sus clientes tenían en él”, sostuvo Ramírez Carbó.

De su parte, el agente especial a cargo del Negociado Federal de Investigaciones (FBI) en San Juan, Carlos Goris, dijo que el arresto forma parte de los esfuerzos contra delitos financieros complejos.

“La malversación y el lavado de dinero no son delitos sin víctimas; erosionan la confianza pública y afectan nuestra economía”, expresó Goris.

Piovanetti tenía pautada su comparecencia inicial ante el magistrado federal Héctor Ramos Vega, del Tribunal Federal para el Distrito de Puerto Rico.

De ser convicto, enfrenta una pena máxima de 30 años de prisión. La sentencia sería determinada por un juez federal luego de considerar las guías de sentencia y otros factores estatutarios.

La investigación está a cargo del FBI. El fiscal federal auxiliar Julian Radzinschi procesa el caso.

Toda acusación es una alegación y los acusados se presumen inocentes hasta que se pruebe su culpabilidad más allá de duda razonable en un tribunal.