Según los hallazgos, el incidente comenzó cuando un árbol cercano a la línea de transmisión 50100 provocó un arco eléctrico. Una inspección aérea realizada apenas cinco días antes del apagón no había identificado la vegetación que ocasionó la falla, aunque sí detectó otros puntos que requerían atención.
La situación se agravó cuando un interruptor ubicado en Cambalache no respondió como debía. Las inspecciones posteriores revelaron que roedores habían dañado un cable encargado de transmitir las señales para activar el interruptor. El problema impidió que funcionaran tanto la protección principal como la de respaldo, permitiendo que la falla continuara activa en el sistema eléctrico.
La investigación también encontró deficiencias en los sistemas de protección de Cambalache y Costa Sur, así como problemas en los canales de comunicación. Estas condiciones provocaron que la avería se extendiera, ocasionando la desconexión de unidades generadoras y el colapso total del sistema eléctrico de Puerto Rico en menos de 20 segundos.
Aunque el Negociado reconoció que LUMA implementó medidas correctivas, concluyó que sus inspecciones y prácticas de mantenimiento preventivo fueron insuficientes para identificar condiciones críticas dentro de los equipos, incluyendo corrosión, deterioro y presencia de roedores.
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