Carlos Pesquera: “Los edificios fallaron porque no tenían capacidad para deformarse”
“Se veían estructuras que fallaron prácticamente como un cuerpo rígido. Se movieron completas lateralmente antes de caer. Ese patrón podría responder a algún tipo de diseño o prototipo que resultó vulnerable”, sostuvo.
¿Podría ocurrir algo similar en Puerto Rico?
Para Pesquera, la respuesta depende, en gran medida, de la edad de la estructura y del código de construcción bajo el cual fue diseñada. Aunque recordó que Puerto Rico se encuentra en una de las zonas de mayor actividad sísmica bajo jurisdicción de Estados Unidos, afirmó que las revisiones al Código de Edificación han fortalecido los requisitos de diseño sísmico para las construcciones más recientes.
Pesquera explicó que el doblete sísmico presentó condiciones que aumentaron su capacidad destructiva. Recordó que un terremoto de esa magnitud no ocurría en Venezuela desde hacía aproximadamente un siglo, por lo que el país no había enfrentado recientemente un evento que impulsara una actualización generalizada de sus edificaciones más vulnerables.
“En lugares como Chile, México o California, donde los sismos fuertes ocurren con mayor frecuencia, los códigos se van mejorando continuamente. Los edificios que fallan se reconstruyen con una capacidad estructural mucho mayor y también se fortalecen las estructuras vulnerables”, indicó.
A ello se sumó la poca profundidad del epicentro y la posibilidad de fenómenos de licuefacción del terreno.
“La licuefacción hace que terrenos arenosos pasen de un estado sólido a uno mucho más blando. Eso puede provocar asentamientos importantes y hacer que una estructura se vuelque”, explicó.
Puerto Rico ha fortalecido sus códigos de construcción
Durante una conferencia ofrecida en 2023 en el Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico, titulada “Perspectiva Actual de las Estructuras en Puerto Rico”, Pesquera explicó que los códigos de construcción del país se han fortalecido de forma progresiva desde la década de 1950 y que cada revisión ha incorporado nuevas exigencias sísmicas a partir de investigaciones académicas y de las lecciones aprendidas tras terremotos y huracanes.
Uno de los cambios más importantes ocurrió en 1987.
“En Puerto Rico, siempre se habla de 1987 como el cambio más importante en el Código de Edificación. A partir de ahí se establecieron nuevos criterios para construir edificios más resistentes a los terremotos”, señaló durante la entrevista.
En esa misma presentación, el ingeniero destacó que las velocidades máximas de diseño utilizadas en Puerto Rico han aumentado 144 % desde la década de 1980, cambio que, según este, equivale aproximadamente al doble de la fuerza lateral considerada en el diseño estructural.
También explicó que las normas actuales buscan que las estructuras de hormigón tengan mayor ductilidad, es decir, capacidad para deformarse antes de colapsar.
“Se exige una forma distinta de reforzar el hormigón para lograr edificios más dúctiles, más resistentes y menos quebradizos, de manera que no tengamos fallas catastróficas”, indicó.
Los edificios construidos antes de 1987 merecen una evaluación
Aunque aseguró que las construcciones más recientes responden a estándares más rigurosos, Pesquera entiende que existe un grupo de edificaciones que debe convertirse en prioridad para futuras evaluaciones.
“Los edificios de hormigón de varios pisos construidos antes de 1987 son los que deberían someterse a una evaluación estructural para certificar que hoy siguen siendo seguros”, afirmó.
Precisamente, esa fue una de las conclusiones que presentó ante el Colegio de Ingenieros en 2023. Como parte de ese trabajo, utilizó fotografías aéreas históricas del área de Condado, San Juan, para identificar edificios construidos antes y después de 1987 e ilustrar cuáles podrían requerir una evaluación estructural más detallada.
Añadió que una evaluación desfavorable no significa necesariamente que una estructura tenga que demolerse.
“Hay forma de reforzarla. El problema principal es el costo”, explicó.
Como ejemplo, mencionó edificios en Puerto Rico que han incorporado estructuras exteriores de acero para aumentar su resistencia sísmica.
“Lo que uno busca es darle mayor ductilidad a la estructura para que pueda soportar un terremoto sin una falla catastrófica”, dijo.
Incluso, propuso que el gobierno establezca incentivos para promover estas mejoras.
“Si un edificio se convierte en sismorresistente, el gobierno debería buscar mecanismos para incentivar esa inversión, ya sea mediante créditos contributivos u otros beneficios que ayuden a compensar el costo”, planteó.
Conocer quién diseñó el edificio también importa
Pesquera recomendó que los propietarios conozcan quién desarrolló y diseñó estructuralmente sus edificios, ya que esa información puede ayudar a establecer prioridades de inspección.
“Pregunten quién fue el desarrollador, quién fue el ingeniero estructural y busquen los planos. Esa información ayuda a clasificar cuáles edificios necesitan mayor atención”, expresó.
Según este, el año de construcción, el desarrollador y el ingeniero estructural permitirían clasificar las edificaciones más vulnerables y dirigir primero los recursos hacia aquellas que requieran una evaluación más urgente.
Las viviendas unifamiliares presentan un panorama distinto
Respecto a las viviendas de una planta, Pesquera indicó que, en términos generales, las casas típicas de urbanización construidas con paredes estructurales presentan un comportamiento distinto al de los edificios altos.
“Tú no has escuchado una casa terrera o una casa de urbanización que haya tenido problemas serios en los terremotos recientes”, comentó.
No obstante, recordó que algunas viviendas de dos niveles con columnas expuestas y distribuciones irregulares, sí, pueden presentar vulnerabilidades, como ocurrió en algunos colapsos registrados durante la secuencia sísmica del suroeste de Puerto Rico en 2020.
Al comparar la experiencia internacional, Pesquera señaló que países como Chile y Japón y el estado de California han fortalecido continuamente sus normas de construcción e incorporan sistemas que aíslan parcialmente las estructuras del movimiento del suelo.
“Cada vez es más difícil que un terremoto cause daños significativos porque los edificios se diseñan para resistir sismos y muchos utilizan sistemas sofisticados para reducir el efecto del movimiento. Todo eso cuesta dinero, pero es una inversión en seguridad”, concluyó.
Related News
Hallan a veterano atrincherado con varias armas tras investigar un fuerte hedor en una res...
Trump asegura que Cuba “se está acercando” a la órbita de Estados Unidos
Exhortan a no usar neveras de foam para celebrar la Noche de San Juan