El padre antes
Durante parte del siglo 20, la figura paterna estuvo estrechamente ligada al sustento económico del hogar. En muchas sociedades, los hombres eran vistos principalmente como proveedores, mientras que las madres asumían la mayor parte de las tareas relacionadas con la crianza y el cuidado cotidiano de los hijos, así como el cuidado del hogar.
Este modelo respondió a las condiciones sociales y laborales de la época, cuando la participación femenina en el mercado de trabajo era menor. En ese contexto, la presencia del padre solía medirse sobre todo por su capacidad para garantizar estabilidad económica.
Sin embargo, diferentes especialistas en materia de temas como paternidad y equidad de género sostienen que, durante décadas, la investigación sobre desarrollo infantil prestó más atención a las madres que a los padres. Con el tiempo, una creciente cantidad de estudios comenzó a demostrar que la influencia paterna puede desempeñar un papel importante en el desarrollo emocional, social y cognitivo de los hijos.
La gran transformación
La evolución de la paternidad no ocurrió de la noche a la mañana. El psicólogo Gary Barker, experto en temas de masculinidad, dijo, a Metro World News, que diversos cambios sociales y económicos han modificado, durante las pasadas décadas, la dinámica de las familias y las expectativas sobre el papel de los padres.
En ese sentido, precisa que uno de los factores más importantes fue la creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral. A medida que más madres comenzaron a trabajar fuera de casa, la distribución de responsabilidades familiares empezó a transformarse.
La transformación también se refleja en las políticas públicas. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la mayoría de sus países miembros ofrece actualmente algún tipo de licencia remunerada para los padres, una medida que busca fomentar una participación más activa desde los primeros meses de vida de los hijos.
Más presentes, nuevos retos
Las estadísticas de diversos organismos y centros de investigación muestran que la participación de los padres en la vida familiar ha aumentado de manera significativa.
Datos del Pew Research Center indican que el tiempo dedicado al cuidado de los hijos casi se triplicó entre 1965 y 2020, al pasar de 2.5 a 7.3 horas semanales. Durante el mismo periodo, el tiempo destinado a las tareas domésticas también aumentó de cuatro a diez horas por semana.
Estos cambios reflejan una mayor implicación en actividades cotidianas como el cuidado de los hijos, las labores del hogar y el acompañamiento escolar. Sin embargo, una participación más activa también ha traído nuevos desafíos. Según Pew Research, el 46 % de los padres considera que dedica muy poco tiempo a sus hijos.
Es decir, la conciliación entre trabajo y familia sigue siendo uno de los principales retos de la paternidad moderna.
Más que proveedores
Para Barker, la transformación de la paternidad no se refleja únicamente en el tiempo dedicado a los hijos o en una mayor participación en las tareas domésticas. También implica un cambio en la forma en que los padres se relacionan con sus familias.
“Cada vez más estudios destacan la importancia de la presencia emocional, la comunicación y el acompañamiento cotidiano en el desarrollo de los niños”, elabora.
Para Barker y otros especialistas, la paternidad moderna ya no se define exclusivamente por la capacidad de proveer recursos económicos, sino también por la construcción de vínculos cercanos y significativos.
“Escuchar, apoyar, participar en actividades escolares o simplemente compartir tiempo de calidad son aspectos que hoy forman parte de las expectativas sobre el papel paterno”, señala el experto.
Aunque no existe una única manera de ser padre, la tendencia apunta hacia una visión más amplia de la paternidad.
“Sin dejar de ser proveedores, cada vez más hombres asumen también el papel de cuidadores, acompañantes y figuras activas en la vida cotidiana de sus hijos”, concluye.
Dos preguntas a... Michael Lamb, investigador de Psicología del Desarrollo
¿Qué importa más: el tiempo o la relación?
—La calidez, la comunicación y el compromiso emocional influyen más en el desarrollo infantil que los estereotipos tradicionales sobre el rol paterno. No se trata solo de estar presente, sino de cómo se ejerce esa presencia. Durante años, se pensó que la influencia paterna dependía del tiempo que los padres pasaban con sus hijos, pero las investigaciones recientes señalan que la calidad de la relación suele ser más importante que la cantidad de horas compartidas. Los niños se benefician más cuando existe una relación cercana y de apoyo.
¿Los padres influyen incluso cuando no están presentes?
—Influyen de muchas más formas de las que imaginamos. Uno de los hallazgos de los expertos en desarrollo infantil es que los padres no influyen solo mediante la interacción directa con sus hijos, sino también de forma indirecta, al contribuir al ambiente familiar, apoyar a su pareja y crear un entorno estable para el desarrollo infantil. Esa influencia se extiende al conjunto de las relaciones familiares. Un padre comprometido puede generar dinámicas más saludables en el hogar, lo que beneficia a los hijos incluso sin interacción directa.
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