La alta confianza en el pronóstico responde a anomalías de alto contenido calórico oceánico y a la expansión de vientos del oeste a través del océano Pacífico ecuatorial.
De concretarse un evento muy fuerte entre noviembre y enero, El Niño podría colocarse entre los episodios más intensos del registro histórico que data de 1950, según el Centro de Predicciones Climáticas.
Aun así, la discusión advierte que un evento fuerte no necesariamente produce los mismos impactos en todas las regiones, aunque puede aumentar las probabilidades de ciertos patrones climáticos.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, el Servicio Nacional de Meteorología y sus instituciones afiliadas participan en la elaboración de la discusión diagnóstica.
La próxima actualización sobre el fenómeno está programada para el 9 de julio de 2026.
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