Trump cumple 80 años mientras aumentan las dudas sobre su salud y capacidad para gobernar
El mandatario aprovecha su actividad y sus frecuentes apariciones ante la prensa para proyectar energía y asegura sentirse igual de bien que hace 50 años.
Sin embargo, sus críticos, especialmente entre los demócratas, han encendido las alarmas por la aparición de hematomas en las manos de Trump —que intenta disimular con maquillaje—, los tobillos hinchados y episodios ocasionales de somnolencia en actos públicos.
Jay Olshansky, experto en envejecimiento y salud presidencial, explica a EFE que solo un 15 % de las personas de 80 años “mantiene capacidades cognitivas propias de individuos décadas más jóvenes”.
¿Una salud “excelente”?
Según el último informe médico de la Casa Blanca, tras una revisión en mayo, Trump, de 1,9 metros y 108 kilos, goza de “excelente salud” y es “totalmente apto” para ejercer como comandante en jefe.
El reporte atribuye los hematomas al uso de aspirina y a los constantes apretones de manos, y señala que la hinchazón en los tobillos ha mejorado respecto al año pasado, cuando fue diagnosticado con insuficiencia venosa crónica, una afección común en adultos mayores.
El republicano no fuma ni bebe alcohol, aunque, según su propio secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., sigue una dieta “realmente mala”, basada en comida rápida, dulces y refrescos.
El informe, el cuarto desde su regreso a la Casa Blanca, se publicó mientras Trump busca proyectar fortaleza de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre.
Pese a ello, el 55 % de los estadounidenses considera que su edad y su estado físico y mental no son adecuados para el cargo, según un análisis de encuestas difundido en mayo por CNN.
Los demócratas han intentado explotar este flanco, y el congresista Ted Lieu protagonizó recientemente un tenso rifirrafe con el secretario de Estado, Marco Rubio, al proyectar en el Congreso dos vídeos en los que Trump aparecía con los ojos cerrados en reuniones en la Casa Blanca.
Rubio salió en defensa del mandatario y lo describió como alguien que “nunca duerme”, que lo llama de madrugada y que se mantiene “increíblemente activo” en viajes internacionales.
Comparaciones con Biden
Trump afronta así un escrutinio creciente sobre su salud tras haber convertido este asunto en arma política contra Biden, al que apoda “Joe el Dormilón” y acusa de no saber lo que firmaba como presidente, hasta el punto de colgar en la Casa Blanca una imagen de un bolígrafo automático en lugar del retrato del demócrata.
Biden, a los 81 años, abandonó su campaña de reelección de 2024 por la creciente presión de su partido, que lo consideró incapaz de continuar en el cargo y de poder vencer a Trump.
Seth Masket, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Denver, considera “sorprendentes” las diferencias en el trato a ambos líderes, dado que, según sostiene, Trump tiene un discurso “lleno de declaraciones absurdas y falsas” y “se queda dormido con frecuencia”.
“Pero, que yo sepa, ningún consejo editorial de un gran medio ni ningún dirigente republicano le ha pedido que renuncie por motivos de salud”, concluyó.
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