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¿Qué sigue para la NASA luego de misión Artemis II y qué tan realista es Trump al hablar de Marte? 

12 April 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

La misión Artemis II marcó un hito histórico al completar el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de medio siglo; sin embargo, tras el “amerizaje perfecto” frente a California, el futuro inmediato de la NASA no está en Marte, como sugirió el presidente Donald Trump, sino en un camino mucho más complejo y gradual.

Pese a que el mandatario celebró el logro con un mensaje optimista —“el siguiente paso: ¡Marte!”—, la realidad del programa Artemis revela que aún hay etapas críticas por superar antes de pensar en el planeta rojo.

Así, aunque el discurso político apunta alto, la NASA tiene un plan claro y más inmediato que ya estaba definido desde hace varios años, esto es Artemis III.

Esta misión buscará algo que no ocurre desde 1972, que es llevar astronautas a la superficie lunar; es decir, realizar el anhelado alunizaje.

Pero antes de eso, la agencia realizará pruebas clave en órbita terrestre, incluyendo el acoplamiento de la cápsula Orión con módulos de alunizaje desarrollados por empresas privadas como SpaceX y Blue Origin.

El objetivo es reducir riesgos antes de intentar el descenso en la Luna, en una misión que será determinante para el futuro del programa.

Una base en la Luna

Adicional al regreso simbólico, la realidad es que el programa Artemis tiene la meta estratégica de construir una base en el polo sur lunar a fin de aprovechar depósitos de hielo para agua y combustible y, luego de eso, convertir la Luna en un punto de partida hacia Marte.

Este proyecto, estimado en decenas de miles de millones de dólares, busca establecer una presencia humana sostenida fuera de la Tierra.

Sin embargo, el camino no está libre de obstáculos, entre los principales retos destacan que la tecnología aún está en desarrollo, pues los módulos de alunizaje aún están en fase de pruebas, con SpaceX y Blue Origin compitiendo por liderar esta etapa.

Está además el riesgo inherente a la exploración, pues la NASA ha reiterado que cada misión implica riesgos reales, especialmente en fases críticas como reentrada y acoplamiento orbital.

Además se requiere coordinación internacional, en el sentido de que Artemis es un esfuerzo global, con participación de agencias como la canadiense, lo que añade complejidad logística.

¿Y Marte?

Tras la llegada de los astronautas, el mensaje de Trump sobre viajar a Marte refleja una aspiración histórica de Estados Unidos, pero los expertos coinciden en que Marte sigue siendo un objetivo de largo plazo, principalmente porque la tecnología actual aún no está lista, así que, por ahora, la Luna es el paso intermedio obligatorio.

Incluso dentro de la NASA, el enfoque está en consolidar primero las misiones lunares antes de plantear una expedición tripulada al planeta rojo.

Esto implica que el regreso a la Luna no es el final de la historia, sino el comienzo de una nueva carrera espacial donde gobiernos, empresas privadas y potencias globales compiten por definir el futuro.