Presidente de la AAA asegura que la siembra de nubes ha sido “productiva”
En septiembre, la entidad gubernamental confirmó la contratación de Seeding Operations & Atmospheric Research (SOAR, por sus siglas en inglés) para realizar la siembra de nubes. El contrato, con un costo de hasta $400,000, estará vigente hasta noviembre de este año.
“El contratista indica que han sido productivos. En lo personal, he notado diferencias entre lo que se había proyectado inicialmente y lo que finalmente se obtuvo. Eso también se ha visto reflejado en las escorrentías”, dijo González Delgado en el programa “Pega’os en la Mañana”, de Radio Isla 1320 AM.
El primer ejercicio de siembra de nubes se llevo a cabo el sábado, 5 de septiembre.
“La sequía no ha culminado. Mientras Puerto Rico siga teniendo alguna zona bajo sequía severa o moderada, esto no ha acabado. Tenemos la bendición de que han llegado las lluvias y de que, paulatinamente, hemos ido mejorando en ese aspecto. Sin embargo, la sequía no ha terminado y tenemos que continuar siendo muy prudentes con el uso del agua y mantener bajo observación todos y cada uno de nuestros embalses, ríos y quebradas”, finalizó.
De hecho, el Monitor de Sequía de Estados Unidos (USDM, por sus siglas en inglés) reportó ayer, jueves, una disminución en la cobertura de sequía extrema (D3), de 9.28% a 9.05%.
Igualmente, la sequía severa (D2) se redujo de 28.98 % a 28.16 %, mientras que la sequía moderada (D1) disminuyó de 54.53 % a 47.87 %. Por su parte, las áreas anormalmente secas (D0) pasaron de 65.49 % a 64.22 %.
Acorde con la entidad, la sequedad bajó en algunas zonas del centro-norte, este y suroeste del archipiélago, mientras que otras áreas no registraron cambios significativos respecto a la semana anterior.
La siembra de nubes es una técnica que busca aumentar la posibilidad de lluvia mediante la dispersión de sustancias, como el yoduro de plata o sales, en nubes que reúnen las condiciones atmosféricas adecuadas.
El procedimiento favorece la formación y el crecimiento de gotas de agua o cristales de hielo hasta que pueden alcanzar el tamaño necesario para caer como precipitación. Sin embargo, la técnica no garantiza que llueva ni permite crear nubes artificialmente, ya que su efectividad depende de factores como la humedad.
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