Persisten descargas contaminantes en el estuario de San Juan pese a años de inversión pública
Las descargas de aguas residuales sin tratar y otros contaminantes continúan presentes en el estuario de la bahía de San Juan, a pesar de años de inversión pública, acuerdos federales y esfuerzos de monitoreo dirigidos a restaurar la calidad del agua en uno de los sistemas naturales más importantes del archipiélago.
Los datos recopilados por el Programa del Estuario de la Bahía de San Juan muestran que, aunque se han logrado avances puntuales, el problema persiste en múltiples puntos del sistema. El hallazgo plantea dudas sobre la efectividad de las intervenciones realizadas por agencias estatales y federales durante la última década.
“La calidad del agua sigue reflejando algunas áreas donde todavía entran descargas sanitarias. Así que, mi opinión como directora del Estuario es que el Departamento de Justicia Federal debe utilizar el monitoreo que nosotros llevamos a cabo como un indicador de éxito en cuanto a esas demandas federales, al gobierno estatal y al municipio de San Juan”, explicó la directora ejecutiva del programa, Brenda Torres Barreto.
El señalamiento apunta a una de las principales controversias en torno al manejo del sistema: cómo se mide el progreso. Mientras los acuerdos por consentimiento impulsados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) establecen inversiones y obras específicas, el monitoreo científico del agua revela que los resultados no siempre corresponden con esas métricas.
“Por ejemplo, si dicen en el acuerdo por consentimiento que tienen que arreglar estas bombas de agua para evitar inundaciones, pues ellos dicen que están trabajando en eso, que han invertido tanto (dinero). Yo hago la prueba de agua; si la prueba de agua todavía refleja contaminación, la inversión que tú estás haciendo no está rindiendo frutos. Por lo tanto, eso te debería informar sobre el progreso o no de ese acuerdo por consentimiento. No cuánto dicen que están haciendo, sino cómo el agua está reaccionando a esas inversiones”, sostuvo.
El estuario de la bahía de San Juan agrupa cuerpos de agua como el Caño Martín Peña, la Laguna del Condado, la Laguna San José y canales y quebradas que conectan con el océano. Se trata de un ecosistema clave tanto desde el punto de vista ambiental como económico, ya que en su entorno se concentra gran parte de la actividad portuaria, turística y urbana del país.
Sin embargo, ese mismo desarrollo urbano ha ejercido presión sobre una infraestructura pluvial que, en casos, data de mediados del siglo pasado.
El presidente ejecutivo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), Luis González Delgado, reconoció que gran parte del sistema requiere atención urgente.
“La infraestructura de Puerto Rico requiere atención”, indicó, al referirse a instalaciones como represas y plantas de filtración que se remontan a la década de 1950.
Para Torres Barreto, el deterioro de esa infraestructura limita la capacidad del sistema para manejar tanto descargas como eventos extremos.
“Lograr una infraestructura resiliente a los impactos de eventos atmosféricos severos debe estar en el radar de los líderes de agencia de gobierno. Incorpora la recurrencia de eventos, la severidad y el asunto del envejecimiento de esta infraestructura en el área metropolitana, lo cual hace débil y lo hace un poco más lento en el manejo de las aguas”, explicó.
La situación se agrava con el aumento en la frecuencia de lluvias intensas y fenómenos atmosféricos, factores que incrementan la carga sobre sistemas ya deteriorados.
A pesar de las deficiencias estructurales, expertos reconocen que las intervenciones han producido mejoras en áreas específicas del estuario.
“La Laguna del Condado estaba mucho más impactada de lo que se encuentra ahora y es a través de un proceso de detección y corrección de descargas ilegales que se ha podido llegar al lugar donde nos encontramos ahora. Antes era mucho más turbia, y tú veías que habían mucho más contaminantes”, explicó Torres Barreto.
Desde el 2015, la EPA mantiene acuerdos por consentimiento con agencias del gobierno de Puerto Rico y el municipio de San Juan para corregir violaciones a la Ley de Agua Limpia. Estos acuerdos obligan a realizar mejoras en sistemas de bombeo, manejo de escorrentías y tratamiento de aguas.
No obstante, el monitoreo independiente del Estuario introduce una capa adicional de evaluación que, según sus directivos, ofrece una medida más precisa del impacto real de esas inversiones.
“Así que nuestro trabajo no termina en influenciar una decisión de inversión en esa mejora de capital permanente, sino que nosotros también monitoreamos luego de eso para asegurarnos de que está teniendo resultados”, expresó Torres Barreto.
El programa también desarrolló herramientas para identificar con precisión el origen de las descargas contaminantes, lo que permite enfocar las intervenciones en puntos críticos del sistema.
Actividad humana agrava el problema
Más allá del estado de la infraestructura, la AAA atribuye parte del deterioro a prácticas inadecuadas por parte de la ciudadanía.
“Durante el dragado de Carraízo, se sacaron no solamente los sedimentos que tenemos que sacar, se sacaron toneladas en neumáticos, enseres, chasis de autos, que lamentablemente algunas personas no tienen claro el efecto que tiene sobre el agua y (lo) ponen en nuestros ríos, y finalmente llegan a los embalses, y esa es el agua que finalmente nos vamos a tomar”, expresó González Delgado.
El funcionario también advirtió sobre el impacto de descargas indebidas en el sistema sanitario, que pueden provocar obstrucciones y desbordes.
“En la AAA, reforzamos campañas educativas, en este caso, dirigidas no solamente al impacto que tiene la actividad humana en el estuario, sino también llevar la comunicación de que se debe usar el sistema sanitario de manera adecuada porque muchos de los problemas que tiene la AAA actualmente con su sistema, aparte de los años que han pasado, se debe a las propias actividades humanas, como por ejemplo los aceites que se descargan del sistema sanitario, y después son esos mismos aceites los que provocan desbordes en nuestra red de colección, que la Autoridad va y atiende”, sostuvo.
Nuevo plan busca atender rezagos
Ante este escenario, el Programa del Estuario impulsa una actualización de su Plan de Acción —cuyo documento vigente data del 2016— que incluye estrategias para atender infraestructura, manejo de residuos, resiliencia climática y protección de ecosistemas.
La nueva propuesta incorpora riesgos que no estaban contemplados en versiones anteriores, como el impacto del cambio climático y la intensificación de eventos atmosféricos.
“A través de consultas (y) conversaciones (para) que haya una revisión pública real y que nos puedan proveer a nosotros su insumo. Es decir, que todo sector; sector comercial, industrial, turístico, residencial, deben estar al tanto de lo que está pasando ahí en ese plan”, indicó Torres Barreto.
El plan también busca integrar a agencias públicas, sector privado y comunidades en un esfuerzo coordinado que permita traducir las inversiones en mejoras tangibles en la calidad del agua.
La organización convocó a una vista pública el próximo 16 de junio, en la que presentará los borradores finales y recibirá comentarios de la ciudadanía.
Related News
Reportan incendio forestal en Vega Baja
Alcaldes entran al proceso sobre reforma de permisos, mientras Gobierno defiende apertura ...
BDE concede más de $1 millón en financiamiento a mujeres empresarias