Papa León XIV nombra a monseñor Geraldo Ramírez Torres como el noveno Obispo de la Diócesis de Ponce
La noticia ha sido publicada oficialmente por la Santa Sede este 24 de junio de 2026, solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, Patrono de Puerto Rico, revistiendo este acontecimiento de un significado profundamente espiritual para la Iglesia puertorriqueña. Este nombramiento marca un momento histórico para la Iglesia en Puerto Rico por varias razones de singular importancia. Mons. Geraldo Ramírez Torres es el primer obispo nombrado para Puerto Rico por el Papa León XIV, inaugurando así una nueva etapa en la vida pastoral de la Iglesia local bajo el pontificado del Santo Padre.
Asimismo, se convierte en el primer sacerdote nacido, criado y formado íntegramente en la Diócesis de Ponce que es llamado a ocupar la sede episcopal ponceña, un hecho que llena de legítimo orgullo a esta Iglesia particular que celebra ya más de un siglo de historia evangelizadora. Además, su designación ocurre precisamente en la fiesta del Precursor del Señor, San Juan Bautista, cuya voz profética sigue invitando al pueblo puertorriqueño a preparar los caminos del Evangelio y a renovar su compromiso con Cristo.
Un pastor nacido del corazón de la Iglesia del Sur
Mons. Geraldo Ramírez Torres nació en Villalba, Puerto Rico, el 17 de noviembre de 1967, hijo de Andrés Ramírez Torres y Emma Torres Rivera, en el seno de una familia de trece hijos, ocupando el décimo lugar entre sus hermanos. Realizó sus estudios primarios e intermedios en la Escuela Segunda Unidad Bonifacio Alvarado de Orocovis y completó sus estudios superiores en la Escuela Francisco Zayas Santana de Villalba.
En el año 1985 ingresó al Seminario Mayor Regina Cleri de la Diócesis de Ponce, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Recibió la ordenación diaconal el 29 de junio de 1991 y fue ordenado sacerdote el 19 de noviembre de 1991. Durante más de treinta y cinco años de ministerio sacerdotal, ha servido generosamente al Pueblo de Dios en diversas comunidades parroquiales de la diócesis. Actualmente se desempeña como Rector de la Santa Iglesia Catedral Nuestra Señora de Guadalupe, Párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced y Vicario General de la Diócesis de Ponce.
Un ministerio marcado por el servicio y la cercanía
A lo largo de su fecundo ministerio, Mons. Ramírez Torres ha desempeñado numerosas responsabilidades pastorales, educativas y administrativas que reflejan su profundo compromiso con la misión de la Iglesia.
Entre los servicios más destacados se encuentran:
· Asesor Diocesano de la Pastoral Juvenil.
· Director del Colegio Beata Imelda.
· Capellán del Colegio Sagrado Corazón durante más de dos décadas.
· Capellán de las Hermanas Clarisas.
· Confesor de las Siervas de María
· Asesor Diocesano de los Cursillos de Cristiandad.
· Coordinador de la Pastoral Penitenciaria Diocesana y Subdirector Nacional de dicha pastoral.
· Miembro del Consejo Presbital
· Moderador de la Curia Diocesana
· Miembro del Consejo de Consultores.
· Encargado de la Formación Permanente del Clero.
· Responsable diocesano de la Comisión para la Prevención de Abusos y Promoción de Ambientes Seguros.
Su ministerio sacerdotal ha estado particularmente marcado por tres grandes amores pastorales: los enfermos, las personas privadas de libertad y los jóvenes. Estas dimensiones han definido gran parte de su servicio evangelizador y de su cercanía con quienes más necesitan la presencia consoladora de la Iglesia.
Quienes lo conocen destacan en él una profunda espiritualidad mariana, una sólida dedicación al estudio de la Sagrada Escritura, una notable capacidad de gobierno pastoral y una especial sensibilidad para escuchar, acompañar y discernir junto al Pueblo de Dios. Sacerdote cercano, hermano entre hermanos, hombre de comunión y de espíritu misionero, conoce profundamente las alegrías, desafíos y esperanzas de las comunidades que conforman la Iglesia del sur de Puerto Rico.
La Diócesis de Ponce expresa igualmente su más profundo agradecimiento a Padre Obispo Rubén Antonio González Medina, CMF, quien ha servido con entrega generosa como Obispo de la Diocdesis de Ponce y cuya renuncia ha sido aceptada por el Santo Padre conforme a las disposiciones de la Iglesia.
Su ministerio episcopal deja una huella imborrable en la vida pastoral, espiritual y misionera de esta Iglesia particular. El clero, los religiosos, las religiosas y los fieles laicos elevan oraciones de gratitud por su servicio y piden al Señor que continúe bendiciendo abundantemente su vida y ministerio.
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