Valdés busca convertirse en la mujer en silla de ruedas que más distancia recorra en 12 horas continuas, con una meta de aproximadamente 88 kilómetros, para superar la marca actual de 77 kilómetros, establecida por la atleta británica Lexie Chambers. El intento se llevará a cabo el 13 de septiembre en la pista atlética Marie Lande Mathieu Michel en Levittown, Toa Baja.
Para lograrlo, deberá completar unas 812 vueltas en la pista utilizando la misma silla de ruedas que usa en su vida diaria.
“Tan pronto vi ese récord dije: ‘Yo quiero quitarle ese récord a Inglaterra y traerlo a Puerto Rico”, expresó entre risas.
La idea surgió mientras exploraba récords relacionados con atletas en silla de ruedas. Aunque reconoce la exigencia física del reto, asegura que la motivación va más allá de la competencia.
“Creo que me enamoré del reto porque soy corredora en silla de ruedas y estar tantas horas recorriendo kilómetros sería un récord personal también para mí”, explicó.
Sin embargo, su historia deportiva nació desde uno de los momentos más difíciles de su vida. Tras enfrentar convulsiones recurrentes, ansiedad y depresión, Valdés llegó a pensar que no volvería a tener una vida activa. La noticia de que debía utilizar silla de ruedas marcó un cambio drástico en su día a día.
“Yo estaba en una cama con depresión y ansiedad porque las convulsiones no avisan. Cuando me dijeron que tenía que usar silla de ruedas, fue demasiado de golpe. Pero yo dije: ‘No quiero pasar el resto de mi vida en una cama. Quiero ser independiente y hacer cosas diferentes”, recordó.
Ese proceso de adaptación lo vivió paso a paso, recuperando independencia en tareas cotidianas con el apoyo de su esposo, Pedro Olivencia , quien ha sido una figura clave en su evolución personal y deportiva.
“Mi esposo me enseñó a ser independiente en cosas pequeñas, como fregar o tender ropa. Él bajaba los ganchos para que yo pudiera hacerlo sola. Ahí entendí que, sí, podía hacer cosas estando en silla de ruedas, incluso hacer ejercicio”, relató.
Ese descubrimiento la llevó al atletismo. Lo que comenzó como una participación casual en una carrera corta se convirtió en una pasión que hoy la impulsa a buscar un récord mundial.

“Me invitaron a una carrera corta y logré hacer 35 minutos. Ahí pensé: ‘Si puedo hacer 35 minutos, ¿qué más puedo hacer?’ Luego hice un 10K, medio maratón y eventualmente un maratón completo”, contó.
A diferencia de otros atletas adaptados, Valdés compite utilizando su silla de ruedas diaria y no un equipo especializado, algo que considera parte esencial de su mensaje.
“A mí siempre me dijeron que necesitaba una silla especializada, pero yo dije: ‘Estos son mis pies y los voy a usar en esta silla’. Eso me cambió la vida”, afirmó.
El proyecto, sin embargo, ha requerido una inversión cercana a los 10,000 dólares, en su mayoría costeada de forma independiente. Valdés ha habilitado espacios para recibir apoyo a través de ATH Móvil al 787-679-7745 y mediante sus redes sociales @melanievaldespr.
Aun con las dificultades económicas, asegura que el respaldo de su familia y la comunidad corredora ha sido fundamental. Su esposo continúa acompañándola en los entrenamientos, mientras su entorno cercano permanece atento a su salud durante el proceso de preparación.
Más allá del récord, Valdés insiste en que su propósito es inspirar a otros a no limitarse por sus circunstancias.
“Mi lema siempre será: ‘Nunca pares de soñar’. Si yo no dejé de soñar y he logrado cosas tan bonitas, otras personas también pueden hacerlo”.
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