El presidente del Parlamento, el chavista Jorge Rodríguez, indicó en redes sociales que 120,794 familias han sido atendidas y que hay 19,583 personas en un total de 108 campamentos transitorios habilitados, principalmente, en escuelas de Caracas y los estados aledaños Miranda y La Guaira, la región más afectada.
Según esta actualización, hay 14 nuevos refugios temporales respecto al sábado, cuando había 94.
El también hermano de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, aseguró que han sido distribuidas 9,995 toneladas de alimentos y 18.5 millones de litros de agua.
Por otra parte, hay 30,535 voluntarios registrados y 31,837 funcionarios de distintos organismos desplegados en el país, donde, además, ha habido 1,222 réplicas desde el 24 de junio.
Cerca de 18,000 personas perdieron sus casas, pero las autoridades creen que ese número subirá a medida que avance el proceso de inspección de las edificaciones que no se desplomaron pero que sufrieron daños.
El Gobierno informó este fin de semana del comienzo de un censo biométrico para saber cuántas viviendas se necesitan, aunque ya estima que puedan ser 25,000.
El presidente del Parlamento anunció el sábado en una conferencia de prensa que la jefa de Estado entregará las primeras 200 viviendas “la próxima semana”, sin dar más detalles.
La apertura de Delcy Rodríguez en medio de la tragedia: ¿sostenible o definitiva?
Mientras, según analistas consultados por EFE, el desbloqueo parcial de X, la incipiente apertura a la prensa internacional y la aceptación de ayuda humanitaria ante la emergencia generada por los devastadores terremotos en Venezuela han evidenciado el pragmatismo de Delcy Rodríguez para la supervivencia política del chavismo.
A lo que en enero comenzó como una especie de ensayo basado en la excarcelación selectiva de presos políticos, el regreso de las protestas callejeras y la salida de la clandestinidad de la dirigencia opositora se han sumado estas medidas como una forma de aliviar la presión interna y de proyectar una imagen de cooperación ante la comunidad internacional.
Rodríguez, que asumió como jefa de Estado encargada tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, efectivamente ha mostrado “gestos” de apertura política, explican el analista Piero Treppiccione del Centro Gumilla y el sociólogo y defensor de derechos humanos Rafael Uzcátegui de Laboratorios de Paz.
Pero, advierten, es algo circunstancial o momentáneo empujado por los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 del pasado 24 de junio. Además, coinciden en que se trata de un ejercicio de supervivencia política, donde el gobierno utiliza la flexibilización como una válvula de escape temporal para intentar ganar legitimidad en medio de la peor catástrofe natural de los últimos 100 años.
“La motivación más que de apertura o de conciliación a nivel de actores políticos, es un tema de condicionamiento y está atado a una especie de metamorfosis o de mutación de los factores de poder en el país para surfear o sobrellevar ese esquema de tutelaje geopolítico” que mantiene Estados Unidos sobre Venezuela tras capturar a Maduro en un ataque militar a Caracas, indicó Treppicione.
“Todas las decisiones que está tomando Delcy Rodríguez en este momento tienen un único destinatario, que es el Gobierno de Estados Unidos”, añadió, por su parte, Uzcátegui.
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