En aquel entonces competía en la categoría de 57 kilogramos, una de las más exigentes del torneo.
“Primero me tocó con la capitana del equipo de Mayagüez. Ella me tiró y caí bien duro. Mi pareja estaba en las gradas, se puso nervioso y bajó rápido al área de competidores. En el segundo combate gané por inmovilización, pero el tercero lo perdí por wazari en golden score. Quedé quinta”, relató la judoca.
Su historia dentro del judo comenzó casi por casualidad. Joanelli fue reclutada luego de que una amiga la invitara a acompañarla a una práctica universitaria. Le prestaron un uniforme y desde ese día encontró en el deporte uno de sus espacios favoritos.
Dos años después, y ya convertida en madre de Aurora, la atleta regresó al tatami en una categoría completamente distinta: los -78 kilogramos. El cambio físico y emocional, asegura, vino acompañado de una nueva perspectiva sobre la vida.
“La maternidad no fue un obstáculo”
Farinacci tenía 20 años cuando recibió la noticia de su embarazo. Según contó, la reacción de muchas personas a su alrededor fue más difícil que la noticia misma.
“Mi familia me decía que me había tronchado la vida, que qué iba a hacer con mis estudios, que no iba a poder janguear ni entrenar ni nada”, expresó la medallista de bronce.
Sin embargo, nunca consideró interrumpir el embarazo.
“Yo nunca pensé en abortar. Yo siempre he sido bien sola, aunque tengo muchos hermanos. Pensé que tal vez era una oportunidad, aunque no lo había planificado”, sostuvo.
Su pareja, Rafael Díaz, también judoca, la apoyó desde el primer momento. Ambos se conocieron precisamente gracias al deporte, durante unas prácticas en un dojo de Yauco llamado Camos, cuando el dojo universitario permanecía cerrado por receso de verano.
Aurora nació el 24 de diciembre de 2024 y, desde entonces, Joanelli la considera “el regalo más grande” de su vida.
La atleta contó además que uno de los momentos más dolorosos ocurrió cuando su tío —a quien considera una figura paterna— se decepcionó tanto del embarazo que incluso la excluyó de la herencia familiar. Él soñaba con verla convertirse en farmacéutica y temía que la maternidad truncara ese futuro.
Con el tiempo, sin embargo, cambió de opinión al verla continuar sus estudios, regresar a competir y mantenerse enfocada en sus metas.
“Hoy reconoce que Aurora no fue un obstáculo, sino una motivación”, compartió.
Actualmente, Joanelli culmina su bachillerato y se prepara para comenzar en agosto un doctorado híbrido en farmacia en Creighton University.
El significado de Aurora
El nombre de su hija tiene un origen especial. Desde niña soñaba con tener una hija llamada Aurora, inspirada en la princesa de Disney de “La Bella Durmiente”.
“Desde niña soñaba que, si algún día tuviera una hija, se llamaría Aurora y sería rubia de ojos claros. Cuando la vi por primera vez, sentí que ese nombre le pertenecía”, dijo emocionada.
Actualmente, Aurora tiene un año y cuatro meses y este año Joanelli celebrará su segundo Día de las Madres. El primero fue particularmente emotivo, ya que el tío que se había distanciado llegó de sorpresa y permitió una reconciliación familiar que ella describe como uno de los momentos más felices de su vida.
“El judo fue mi terapia”
La atleta ponceña aseguró que la maternidad no la detuvo, sino que le dio una razón más fuerte para seguir adelante. También destacó el apoyo incondicional de sus entrenadores Daniel Texeira y Patrizio, quienes incluso cuidan a Aurora durante las prácticas.
“Estoy más que agradecida. Dani y Patrizio han sido mi luz en medio de tanta tormenta. Antes del parto estaba en un momento difícil y el judo fue mi terapia. Ellos fueron como mis psicólogos”, expresó.
“Después del parto, también me ayudaron. El judo es mi terapia y ellos son mis psicólogos”, añadió.
Al preguntarle qué consejo ofrecería a otras estudiantes-atletas que enfrentan un embarazo inesperado, Joanelli respondió sin titubear.
“Que piensen en su hijo y en el ejemplo que quieren dejar. Yo quiero que mi hija diga: ‘Mami fue fuerte y luchó por lo que quería’. No quiero que ella aprenda a quitarse porque yo me quité. La maternidad no es un obstáculo”.
Con su medalla de bronce, Farinacci ayudó a que las Tigresas de la Interamericana conquistaran el tercer lugar por equipos en el recién concluido Festival Deportivo de la LAI en Mayagüez.
Related News
Se declaran culpables acusados por asesinato de joven en discoteca de Mayagüez
Turismo presenta oportunidades estratégicas para la industria rumbo a FITUR 2027
Menor en condición crítica tras ser impactado por una piedra en Naguabo