“Yo temo decir que las instituciones de cuidados prolongados van a comenzar a ver cierres como lo ha habido con los otros negocios en Puerto Rico, porque no hay manera de poder subsistir con este tranque […] que hay con lo de la energía eléctrica”, expresó Morales Adorno en entrevista con Metro al Mediodía.
Según el portavoz de los operadores, los más afectados serían los hogares pequeños, que atienden a menos de seis adultos mayores y que suman cerca de 200 en la Isla, porque son los que menos ingresos reciben.
“Nosotros no podemos echarle una carga adicional a nuestros clientes, que en este sentido son los adultos mayores”, afirmó.
El presidente de FICPRO subrayó que en estos hogares la electricidad es indispensable para la atención diaria de los residentes.
“Nosotros utilizamos la luz para todo, inclusive para que el adulto mayor pueda comer, porque en una cama de posición se tiene que apretar el botón para que la cama suba. Los adultos mayores utilizan oxígeno, son una gran cantidad de cosas que se ponen en riesgo y esto se trata de salud y vida”, señaló.
Ante esa situación, la federación le pidió a la gobernadora Jenniffer González Colón y a la Legislatura que concedan a las instituciones de cuido prolongado exenciones contributivas similares a las que reciben los adultos mayores de bajos ingresos en sus hogares.
“Al final del día, quienes se benefician del servicio eléctrico dentro de una institución son los mayores, no es nadie más”, sostuvo.
Morales Adorno anticipó, además, que la situación podría agravarse en enero, cuando, según dijo, se espera “otro golpe adicional”.
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