Ante este escenario, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) evalúan varias alternativas para atender el problema de los residuos sólidos, entre estas, convertirlas en energía a través de distintos sistemas como la combustión masiva. El experto en manejo de desperdicios sólidos de la agencia, Antonio Ríos, explicó que, mediante una planta de recuperación de energía, los residuos sólidos urbanos, gases de vertedero y productos que no se pueden reciclar se pueden transformar en electricidad.
Del mismo modo, se plantea la necesidad de desarrollar industrias que permitan reutilizar los desperdicios como materia prima y fomentar la creación de empresas locales que transformen esos materiales en nuevos productos para reducir la cantidad de residuos que termina en los vertederos, ya que la falta de mercado en el exterior, imposibilita que se exporten estos materiales.
El plan surge debido a que la isla cuenta con apenas 24 vertederos, de los que 11 están bajo órdenes de cierre emitidas por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, en inglés). Según el ingeniero y ecólogo Carl Soderberg, Puerto Rico produce más basura de la que los depósitos de residuos sólidos tienen capacidad para manejar, y el panorama se complica porque “aunque los vertederos tengan órdenes de cierre, la cantidad de basura que Puerto Rico genera es la misma”.
Vertederos con orden de cierre
Vertederos en Puerto Rico
11de 24
de la isla tienen órdenes de cierre emitidas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA)
Actualmente, los vertederos de Arecibo, Toa Alta, Moca, Barranquitas, Toa Baja y Florida, así como áreas específicas en Vieques y Culebra tienen planes de cierre aprobados.
“El cierre de un vertedero, con los requisitos federales, incluye atender la situación de la entrada de agua de la corriente, que es el agua de lluvia, para que no vaya a causar más jugos de lixiviación (el líquido que se filtra a través de los residuos en descomposición). Tiene que haber un sistema para recoger eso y monitorear el agua subterránea para que no se contamine y eso requiere unas inversiones que no se pueden obtener de un momento a otro”, explicó Soderberg.
Ríos, por su parte, explicó que el proceso de clausura puede tomar entre cinco y seis años, pero aseguró que forma parte de las prioridades del Departamento.
Mientras, el DRNA concentra sus esfuerzos en fortalecer la infraestructura de los sistemas de relleno y vertederos como paso previo a la implementación de un Plan de Manejo de Desperdicios Sólidos. En abril, el experto aseguró a Metro Puerto Rico que el documento “ya está bastante adelantado”.
Hoy, siete meses después, el documento que estaba supuesto a ejecutarse en septiembre, aún se encuentra en “su etapa final”. Así lo confirmó Ríos a este medio, al mismo tiempo que prevé que esté completado a finales de diciembre y principios de enero del próximo año.
Ese plan cuenta con una subvención federal de $40 millones de la EPA, de los cuales ya se han desembolsado $6.2 millones para una primera fase enfocada en infraestructura. Ríos atribuyó el retraso a que el Departamento estaba a la espera de “una actualización de los fondos federales para culminar el trabajo”.
Arecibo ante eterna promesa de cierre de su vertedero
A su vez, Soderberg asegura que comunidades en municipios como Arecibo —aledañas al vertedero municipal— sufren por malos olores, problemas respiratorios, levantamiento de nubes de polvo y la filtración de contaminantes.
“Esa operación de Arecibo es una desgracia para el pueblo de Puerto Rico. Debieron haberlo cerrado hace tiempo ya. Esas comunidades han sufrido lo indecible con ese tipo de operación allí”, denunció Soderberg quien también dirigió la EPA en Puerto Rico.
Aunque Ríos aseguró que el vertedero no recibe basura y tiene programado su cierre para mayo de 2027, se evalúa crear una estación de transbordo para que los residuos que se generan en el municipio, puedan ser enviados a otras regiones.
Mientras, el exdirector de EPA denunció que en Puerto Rico no hay espacio para hacer nuevos vertederos y tampoco se pueden expandir constantemente los terrenos dedicados a la basura, por lo que continúa la presión sobre otros vertederos. Así sucede con la basura de San Juan, que es llevada a los vertederos de Humacao y Fajardo.
“En Cabo Rojo están haciendo lo mismo y ellos no recogen de otro lado. Entonces hay unos en Guayanilla, en Peñuelas, en Ponce, que son grandes y que pueden recibir, pero poco a poco se van a ir cerrando los vertederos y no se habla de alternativas”, denunció Soderberg.
“Si tú no trabajas eso, lo que vas a crear es un problema de salud pública”, añadió.
Indicó, además, que el agua subterránea de los vertederos que se encuentran en un proceso de clausura está contaminada. “Sabrá Dios quiénes están tomando esa agua subterránea, porque todo eso se interconecta”, dijo el también exdirector de EPA.
“En el caso de Arecibo, hay constancia médica de que la salud de esas comunidades está bien afectada por cuestiones de malos olores, por cuestiones de sabandijas (y) ratas porque es que no están operando bien esos sistemas”, añadió.
Por su parte, la secretaria municipal de Arecibo, Yizel Belén, indicó que el ayuntamiento culminó la preparación del Plan de Cierre y fue aprobado por el DRNA en febrero de este año. “En la actualidad, el municipio se encuentra trabajando los documentos necesarios para que el personal del programa de CDBG-MIT pueda hacer la evaluación ambiental del proyecto”, expusó Belén en declaraciones escritas.
En Carolina, el ingeniero Luis Rivera Ortiz, presidente de Caribbean Golf Academy y Hacienda Campo Rico —colindantes con el vertedero— presentó una moción ante el municipio para que se reconozca la ilegalidad de la expansión de la tercera celda. Alegó que esta afecta su propiedad, ubicada en una zona de alto valor ecológico por formar parte del carso y del Área de Planificación Especial del Bosque Estatal de Piñones.
Al respecto, el portavoz de la agencia señaló que, cuando se autorizó la expansión en 2012, aún no existía un reglamento para proteger zonas especiales como la cársica. Actualmente, el asunto está en disputa.
Soderberg aseguró que si no se atiende la situación, no habrá vertederos disponibles en Puerto Rico. “Estamos con un pie en el precipicio”, aseguró.
Del mismo modo, la tasa de reciclaje se mantiene por debajo del 11% y un estudio de Caracterización de Desperdicios Sólidos del DRNA publicado en 2024 reflejó que son los materiales reciclables los que ocupan, en gran parte, los espacios en el vertedero.
Aunque la Ley 70 de 1992 establece una política pública para reducir el volumen de desperdicios sólidos en un 35%, la isla no ha podido cumplir con esa cifra, lo que provoca que el material reciclable termine en los vertederos y cuerpos de agua.
Aunque no descartó que hubiese una crisis de basura, Ríos indicó que “hay que atenderla para evitar llegar a esa crisis”.
“Tenemos que tomar ahora mismo la determinación de cerrar lo que no cumple, desarrollar infraestructuras que son necesarias para atender este problema porque es algo que estamos generando para (entonces) evitar que se cree una crisis y podamos tener una solución a largo plazo”, reconoció el portavoz de la agencia.
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