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El ‘topito’ venezolano de 10 años que ayudó en los rescates del terremoto 

16 July 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

Tomado de la mano de su abuelo, Cristóbal Corro, integrante de una brigada local, Sebastián recorre Caraballeda, una de las zonas más devastadas de La Guaira, equipado con casco con linterna, lentes de protección, chaleco con la bandera venezolana, bandolera y botas impermeables. En sus guantes lleva una identificación con su nombre: “S. Corro”.

Está dispuesto a ayudar “desde que empezó el terremoto”, dice a EFE el estudiante de cuarto grado, mientras detrás de él permanecen montañas de escombros donde antes había edificios y vida.

Sebastián Corro y su abuelo, el rescatista Cristóbal Corro.
Sebastián Corro y su abuelo, el rescatista Cristóbal Corro.

"Yo quiero ser rescatista“, afirma el niño, quien compartió con brigadistas de Brasil, Chile, Estados Unidos, México y otros países. En su casco conserva una dedicatoria de los integrantes de Los Topos: "Para Sebastián, con mucho cariño y respeto de parte de Los Topos“.

Su sueño es convertirse en rescatista profesional y viajar a cualquier parte del mundo para participar en operaciones de búsqueda y salvamento, como hicieron 2,786 especialistas de 31 países, según cifras de la ONU, tras los terremotos que dejaron más de 4,800 muertos y más de 16,700 heridos.

"Este es mi nieto, mi nietico, es mi tesoro“, dice Cristóbal Corro, de 68 años, quien explica que Sebastián se encuentra en proceso de aprendizaje y quiere crear una brigada escolar de primeros auxilios en su escuela.

Mientras tanto, ambos recorren las calles de La Guaira colaborando en la distribución de alimentos en refugios y otras tareas logísticas. El abuelo aclara que, por seguridad, el menor no ingresa a las estructuras colapsadas.

Aun así, Sebastián logró rescatar un gato y un perro, en medio de una tragedia que también dejó a numerosas mascotas separadas de sus familias.

Tras los terremotos se han multiplicado las publicaciones en redes sociales para localizar animales desaparecidos y la demanda de atención veterinaria en los hospitales de campaña instalados en La Guaira, entre ellos el operado por El Salvador.