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Comunicación en los sistemas de gobierno: La importancia de la coherencia, entre el decir y el hacer 

18 October 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

Riorda enfatizó la importancia de entender que muchos gobiernos suelen tener un sesgo, que es ganar bajo un estilo asociado a la promesa, al impacto, a la espectacularidad, pero luego se traduce en una especie de tentación de prolongar, de establecer como rutina las características electorales. A esto le llama la electoralización de la comunicación de gobierno. Este es uno de los primeros y grandes problemas, porque una campaña electoral es promesa y un gobierno, es cumplimiento de la promesa. En ese proceso hay carencias, tensiones, ideologías, expectativas, tendencias internacionales que sobrepasan a ese gobierno, dependiendo de donde se trate. Por lo tanto, la comunicación de gobierno necesita básicamente dos grandes tareas. La primera es construir o tener legitimidad, asociado a niveles de consenso que garanticen la gobernabilidad. Y segundo, para sostener ese consenso y mucho más la legitimidad, se necesita gestionar expectativas, que cada día una vaya por encima de la expectativa anterior, para ir intentando sortear la agenda que, generalmente se esquiva y que, está asociada básicamente, al cumplimiento de promesas.

El especialista en comunicación gubernamental en diversos países de América Latina advierte sobre los “gobiernos espectaculares”, que han construido una especie de espectáculo mediático cotidiano, pero con respuestas muy discretas, pequeñas o, en todo caso, que no representan la demanda para la cual estos gobiernos ganaron. Ese desacople de expectativas, hace erosionar y sucumbir a los gobiernos que arrancan bien y que, generalmente, terminan mal.

Su idea del mito de gobierno implica aceptación del gobierno, del gobernante, niveles de confianza respecto al gobernante, aprobación de las políticas y cierta perspectiva de rumbo futuro. Cuando esto sucede efectivamente, la ciudadanía suele acompañar, se siente compenetrada con un gobierno.

Factores que considera Riorda deben tener en cuenta los gobiernos para estructurar un aporte estratégico, que llegue a la ciudadanía: Coherencia; entre el decir y el hacer, validación y rumbo legítimo – con aceptación a las políticas públicas. Muchas veces hay pleno conocimiento de la política de gobierno, pero alto rechazo y otras veces pasa lo contrario; nulo conocimiento de las políticas. Como parte de su desempeño profesional, en los diversos niveles y escalas de gobiernos suele preguntar a la ciudadanía ¿Cuál es la principal política pública de este gobierno? Muchas veces entre el 50, el 60 y hasta el 70% de las personas dicen no saben o no contestan. Esto demuestra que en el “top of mind”, en lo que está en la cabeza del elector, no hay nada. Entonces, muchas veces hay claro y explícito nivel de rumbo hiper ideologizado, pero sin aprobación - con alto rechazo y otras veces, no hay rumbo y ni siquiera políticas públicas. La racionalidad instrumental comunicativa en casos como este no ha aportado nada para que el problema político, como mínimo en la parte de comunicación, pueda incorporar algún tipo de criterio positivo para que se modifique el estado de cosas.

En tiempos de digitalización e inmediatez, Riorda puntualiza que, desde todo punto de vista, es más difícil asesorar a los gobiernos para que desarrollen estrategias de comunicación efectivas y útiles porque lo digital ha producido muchas problemáticas nuevas, resaltando tres: La primera es, que en el mundo digital ha aparecido, con una dinámica inusitada, el rol de las “fake news” y por lo tanto gran parte de los debates que se dan, o de los argumentos en el marco de debates, son carentes de verdad, nulamente sustentados en datos, en evidencia y por lo tanto la fake news no es solamente un problema de escala industrial anónima, sino que también forma parte del decir de los gobernantes. Cuando en distintos países se realizan instancias de chequeo, por ejemplo, en los discursos presidenciales, lo curioso, lo constante, lo característico, es que gran parte no están sustentados en datos. El segundo es la tribalización. Este es un problema importante porque es la contracara del consenso. Técnicamente produce violencia en el discurso, o una hostilidad cruzada de unos contra otros. El tercer elemento peligroso que afecta el discurso gubernamental es lo que Riorda identifica como patrimonialismo digital. ¿Qué es? Reproducir o incorporar al discurso no oficial de ecosistemas digitales alternativos - lo que se llama el lado B de la comunicación - y lo forman parte, o lo hacen parte, del discurso oficial. Estas dinámicas son realmente perversas, porque afectan la verdad, el consenso y la institucionalidad.

Desde su experiencia trabajando en su país natal y en Latinoamérica, recomienda a los asesores de comunicación y relacionistas de Puerto Rico: Entender que muchas veces hay límites que no debiéramos cruzar, ni aceptar que otros crucen, como romper la democracia o alejarnos de la verdad y desconocer la institucionalidad. Además, cumplir con una cuota de realismo extrema, asociado a la necesidad de formarnos, de entender. Uno de los problemas más relevantes que tiene la asesoría de la comunicación política, es que ha caído en reduccionismos, en marketing político, o que suele llamarse la mercadotecnia electoral – como una especie de set de herramientas facilistas, desconociendo la cultura política, los valores y principios éticos o políticos que cada uno de nosotros debería tener. La comunicación política está absolutamente imbuida de un montón de saberes: la ciencia política, la comunicación social, las relaciones públicas, todo lo que tiene que ver en general con la transformación tecnológica,la psicología social particularmente, es algo muy potente, la propia historia de cada lugar.

La comprensión de la complejidad significa hacer o entender que esta dinámica no es simplemente llevar una especie de valijita con soluciones mágicas, sino que implica que, a nosotros, en nuestras definiciones, muchas veces nos debieran temblar las piernas en tanto y en cuanto somos actores que impactamos en el sistema político y social de cada lugar. Esa responsabilidad política muchas veces no la tenemos clara. Riorda concluye que muchas veces, frente a la crisis de un cliente, la pregunta es: si defendemos a un cliente o el sistema político-cultural donde trabajamos. Entender esa dualidad, esa tensión que es básicamente una ética-política, para el escritor y asesor es central en el desarrollo de la profesión.

El Mito de gobierno; Cómo comunicar a largo plazo invita a los asesores de comunicación y relacionistas, a los académicos y la ciudadanía, a conocer los componentes y la narrativa simbólica, que impacta la percepción de la política pública.