La expansión urbana, el uso intensivo de combustibles fósiles y la industrialización han provocado cambios sin precedentes en los ecosistemas y en el clima de la Tierra. Lo que antes se consideraban recursos inagotables, como los bosques, los océanos y la biodiversidad, ahora están en peligro debido a nuestras acciones.
Estas transformaciones no solo afectan a la fauna y la flora, sino que también repercuten directamente en la vida humana, poniendo en riesgo la salud, la seguridad alimentaria y la disponibilidad de recursos vitales como el agua y el aire limpio.
La Madre Tierra insta claramente a la acción. La naturaleza sufre. Los océanos se llenan de plástico y se acidifican. El calor extremo, los incendios forestales y las inundaciones han afectado a millones de personas.
Así lo advierte Erin Simon, vicepresidenta del Fondo Mundial para la Naturaleza, agregando que el cambio climático, las alteraciones humanas en la naturaleza y los delitos que perturban la biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la intensificación de la agricultura y la ganadería o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden acelerar la destrucción del planeta.
En entrevista con Metro World News, con motivo del Día Mundial de la Tierra, asevera que es necesario y urgente recuperar nuestros ecosistemas, ya que sustentan toda la vida en la Tierra.
“Cuanto más sanos estén nuestros ecosistemas, más sano estará el planeta y sus habitantes. Restaurar nuestros ecosistemas dañados ayudará a erradicar la pobreza, combatir el cambio climático y prevenir la extinción masiva. Pero solo lo lograremos si todos participamos”, señala la ambientalista.
Recomendaciones
En cuanto a cómo avanzar hacia un mundo más sostenible, por el bien del planeta, y teniendo en mente el lema del Día Internacional de la Madre Tierra 2026, “Nuestro Poder, Nuestro Planeta”, Simon enfatiza que, en un contexto en que es necesaria una transición hacia una economía más sostenible que beneficie tanto a las personas como al planeta, todos podemos contribuir.
“El primer paso es estar conscientes de que es momento de actuar y que, a través de acciones sencillas como separar la basura, reutilizar materiales, reciclar o aprovechar las energías renovables, podemos contribuir para proteger y salvar la Tierra”, asegura la experta.
En específico, precisa que proteger los recursos naturales del planeta es fundamental para la conservación, por lo que es urgente acabar con la crisis de la contaminación por plásticos.
“Al ser una de mis áreas de trabajo y de expertise, quiero hacer algunas recomendaciones al respecto. Necesitamos la colaboración de todos, desde los responsables políticos hasta los líderes de la industria, desde las ciudades hasta los consumidores, para que los plásticos que desechamos puedan volver a utilizarse”, agrega Simon.
Para concluir, recomienda sustituir los artículos de un solo uso e invertir en artículos reutilizables de alta calidad, reemplazando los plásticos desechables comunes como bolsas, vasos, botellas de agua y cubiertos.
“Es algo que puedes comenzar a hacer hoy mismo”, puntualiza.
LAS CLAVES
- La huella de carbono es una medida que calcula la cantidad total de gases de efecto invernadero que genera una persona, actividad o producto. Estos gases —como el dióxido de carbono (CO2)— son los principales responsables del calentamiento global.
- Se produce en casi todo lo que hacemos. No se trata de eliminar por completo el impacto (algo prácticamente imposible), sino de reducirlo de manera consciente. Pequeños cambios sostenidos —como usar menos el coche, consumir local o evitar el desperdicio— pueden tener un efecto acumulativo importante.
Tres preguntas a... Robin Naidoo, profesor de Ciencias Medioambientales, University of British Columbia en Vancouver, Canadá
¿Qué papel juega la huella de carbono en el calentamiento global y por qué es tan importante prestarle atención?
—El rastro de los gases de efecto invernadero generados por las actividades humanas se conoce como huella de carbono. Este indicador ambiental mide tanto las emisiones directas como las indirectas de compuestos como el metano, el óxido nitroso, los hidrofluorocarbonos, los perfluorocarbonos, el hexafluoruro de azufre y el dióxido de carbono, el principal contribuyente al calentamiento global desde 1990.
Muchas de nuestras actividades diarias generan emisiones de gases de efecto invernadero, los cuales se liberan en la atmósfera y atrapan el calor, contribuyendo así al cambio climático. Por ello, conocer la huella de carbono de una actividad, medida en toneladas de dióxido de carbono, es fundamental para tomar decisiones informadas y adoptar medidas que permitan reducir estas emisiones al mínimo posible. La responsabilidad de hacerlo, para evitar un cambio climático catastrófico, recae en las personas, las empresas y los gobiernos.
En materia de biodiversidad, una de tus áreas de investigación, ¿qué tipo de acciones podemos tomar en el hogar para ayudar al planeta?
—La biodiversidad abarca desde animales, plantas y hongos hasta microorganismos como las bacterias que conforman nuestro mundo natural. Estas especies y organismos trabajan juntos en nuestro ecosistema, y cada uno desempeña un papel único para mantener el equilibrio y sustentar la vida. Sin embargo, a medida que los seres humanos seguimos ejerciendo presión sobre el planeta al usar y consumir más recursos que nunca, corremos el riesgo de alterar este equilibrio y perder biodiversidad.
Nuestro impacto en el planeta proviene principalmente de lo que comemos, lo que compramos, cómo generamos energía para nuestros hogares y cómo nos desplazamos. Reflexionar sobre ello, y actuar al respecto, es un buen comienzo. Algo fácil de implementar sería un huerto casero con plantas, frutas y verduras autóctonas. Es relativamente sencillo de implementar en un jardín, en un balcón o incluso en interiores. Investiga la flora, las frutas y las verduras nativas de tu región y planta una variedad de ellas. Esto ayudará a preservar y mejorar la biodiversidad de tu zona, a la vez que apoyas el ecosistema local.
Mencionaste que lo que comemos tiene un gran impacto en el planeta, pero parece que todavía no se habla mucho de lo que no comemos, de los desperdicios de alimentos.
—Buen punto. Hay muchas iniciativas que buscan garantizar la producción de alimentos suficientes para nutrir a toda la población mundial, mientras que un porcentaje importante de los alimentos producidos se desperdician. Esto significa que la energía necesaria para cultivar, cosechar, transportar, envasar y desechar también se desperdicia. Tenemos la oportunidad de reducir nuestras emisiones de carbono si limitamos el desperdicio de alimentos, ya que no se trata solo de una cuestión social o humanitaria, sino también de un tema ambiental.
Una acción concreta sería empezar a compostar en casa. Inicia un sistema de compostaje doméstico o comunitario para reciclar restos de cocina y residuos orgánicos. El compostaje no solo reduce la cantidad de residuos alimentarios que van a los vertederos, sino que también produce composta rica en nutrientes que después pueden usarse para mejorar la salud del suelo de las plantas en macetas o de los jardines.
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