Científicos estrenan sistema de boyas en estuario de San Juan para monitorear calidad de agua
En un paseo a lo largo de la Laguna San José, que se extiende entre San Juan y Carolina, los tonos verdosos acaparaban el cuerpo de agua, una señal del crecimiento de microalgas. El equipo del Programa del Estuario de la Bahía de San Juan lo señaló como poco común para esta temporada, mientras se dirigía hacia la primera instalación de un sistema de boyas equipadas para monitorear continuamente la calidad del agua.
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Mediante un esfuerzo colaborativo entre el Estuario y el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR), seis boyas analizarán cinco parámetros que presenten los “signos vitales” del agua desde la Laguna del Condado, el río Piedras, el Caño Martín Peña y la Laguna Torrecillas, que también componen el estuario.
Según la directora ejecutiva del Programa del Estuario, Brenda Torres Barreto, la recopilación tradicional de datos es limitada por los métodos empleados bajo condiciones estables, pero los datos cobran mayor valor cuando ocurren disturbios, tormentas u otros cambios severos en el medioambiente.
“Nosotros queremos saber cómo está reaccionando ese cuerpo de agua. El ser humano, por razones de seguridad, no puede tirarse a la calle. Tener un sistema remoto nos apoya a obtener datos de manera constante, cada 15 minutos”, abundó la profesional en sostenibilidad desde un muelle frente a la Laguna San José.
Subvencionado a través del Fondo Rotatorio Estatal de Agua Limpia del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y la Agencia de Protección Ambiental federal, cada boya estará equipada con sensores para detectar niveles de oxígeno disuelto, turbidez, pH, conductividad y color del agua.
El director científico del Programa, Jorge Bauzá Ortega, estimó que cada unidad costó $50,000, pero podría variar por los sensores y equipos introducidos. La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados también hizo una aportación estatal de pareo de fondos.
Velan por potencial desarrollo de riesgo a salud
Esos datos, que se registrarán automáticamente en una plataforma digital desarrollada por un equipo del RUM, permitirán estudiar el comportamiento del agua y su potencial impacto a la salud marina y pública. Además, sirven como base científica para justificar la otorgación de fondos federales para este proyecto.
Según Bauzá Ortega, un posible riesgo para la población es una sobrepoblación de microalgas, que pueden liberar toxinas, alcanzar comunidades al volatilizarse y ocasionar problemas respiratorios o asma. Si bien ha ocurrido en la Florida y otras jurisdicciones, nunca ha ocurrido en Puerto Rico y este monitoreo constante permite garantizar soluciones permanentes.
“Para proteger, hay que entender. A largo plazo, no es monitorear la contaminación o las microalgas, es implementar esas acciones que tenemos bien identificadas con ayuda de agencias y partners (socios): el dragado [del] Caño Martín Peña, eliminar descargas en la cuenca arriba que llegan de Río Piedras y la Quebrada Juan Méndez”, propuso el director científico.
Torres Barreto, por su parte, recordó cuando en 2020, luego de una sequía, una tormenta tropical arrastró aguas contaminadas a la Laguna San José, donde especies debilitadas “no pudieran manejarse por las toxinas de las microalgas que existían en ese momento”. “Con esto, no sé si pudimos haber evitado que ocurriera eso, porque a través del partnership (alianza) tenemos ese tipo de comunicación con las agencias y municipios”.
En el caso del RUM, Gustavo Martínez Rodríguez amplió sobre cómo, con los datos, podrá generar una plataforma predictiva con algoritmos e imágenes satelitales para analizar niveles de clorofila —lo que provoca el color verde— en el cuerpo de agua para conocer la productividad de las microalgas.
“El hecho de tener una boya que nos dé información continua nos va a agilizar ese proceso de validación de esta plataforma”, comparó contra el proceso regular de recopilar manualmente en el estudio de campo. Bajo la supervisión de Martínez Rodríguez, también se desarrolló la página donde se depositan los datos crudos que recopilan las boyas.
Según la directora ejecutiva del Programa del Estuario, quien exhortó a la ciudadanía a cuidar este sistema, cada tres meses se rendirá un informe en el que grupos científicos y ciudadanos puedan acceder y conocer qué significan los datos.
Joaquín A. Rosado Lebrón cubre salud para Metro Puerto Rico a través del programa Report for America.
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