Tras años de peregrinaje en Estados Unidos, la pareja adolescente regresó a Puerto Rico, cuando Martínez Vélez tenía siete meses de embarazada. Aunque, al mes, el papá volvió a Nueva York, donde vivían, retornó cuando nació su hijo para intentar inscribirlo en el Registro Demográfico de Puerto Rico (RDPR) con su apellido.
No lo lograron porque la ley no lo permite, a menos que sean mayores de edad. Consideraron la emancipación, y tampoco les resultó favorable, pues el papá no pudo comprobar que llevaba más de seis meses en la isla. Pensaron contraer matrimonio, pero esa idea fue rechazada por los padres de ambas familias.
La doctora Anayra Túa López, principal oficial ejecutiva del Proyecto Nacer, que apoya a Martínez Vélez en su maternidad, planteó que el vacío legal en el Código Civil de Puerto Rico propició que el papá se haya desvinculado con mayor facilidad del menor.
“Ese vínculo, si no es legal y lo emocional está comprometido, se puede romper. La ley no permitió que se hiciera responsable por su bebé en su momento. […] Ya era más fácil no estar atado legalmente y, en el momento que emocionalmente se vio comprometido, el despegue emocional se hizo un poco más fácil”, aportó la doctora.
A nombre de la organización, Túa López sometió por petición el Proyecto de la Cámara 1251 para atender esa laguna. La propuesta legislativa, que fue aprobada por la Cámara de Representantes y que pasa a consideración del Senado, atiende desde que se permite a jóvenes tener relaciones sexuales, a los 16 años, hasta los 21 años, cuando se reconoce su capacidad para asumir responsabilidad de sus hijos.
De aprobarse, la ley permitiría que padres de 16 años inscriban a su primogénito en el RDPR y que, a los 18 años, puedan emanciparse por concepto de maternidad o paternidad.
Inclusión social
El estudio doctoral de la directora del Proyecto Nacer apunta a la promoción de la inclusión social en padres adolescentes para prevenir exclusiones a través de una intervención con un modelo de incubadora familiar que implementa en la organización.
Tras estudiar familias puertorriqueñas que impactaron con el modelo y las que no, la doctora encontró que el primer grupo arrojó mejores resultados en factores socioeconómicos y en ambientes familiares, lo que favorece mayor participación comunitaria y, por tanto, inclusión social.
El modelo de impacto integró algunas recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, que incluyen involucrar a las parejas y familias durante el período neonatal y la infancia; utilizar recursos comunitarios; ofrecer acceso a servicios anticonceptivos; realizar pruebas de detección de violencia de pareja y consumo de sustancias; reconocer todas las formas de crianza, entre otras sugerencias.
La psicóloga clínica Aysha Concepción Lizardi, fundadora de la organización Familias Capaces, apuntó a fortalecer servicios educativos y de salud para padres adolescentes, así como reforzar la capacidad de toma de decisiones y las destrezas de crianza.
“Acercando servicios a padres adolescentes, pudiésemos facilitar que puedan conocer las herramientas para salud óptima, física y mental, y que puedan manejar las de sus hijos. Mejorar hábitos de crianza, ofrecer servicios educativos accesibles a esta población que les permita continuar con sus estudios, promover su autonomía y su empoderamiento”, destacó la facultativa de la Universidad Albizu.
Túa López resaltó que, en Proyecto Nacer, impulsan que cada padre desarrolle sus microempresas para asegurar dos vertientes de ingreso desde duodécimo grado para proveerles un “alivio inmediato” para conseguir productos esenciales como pañales.
“No queremos que se queden en ese proceso de la dependencia en esas ayudas. Queremos que vayan a la universidad. Por eso, cuando terminan el cuarto año, continúan siendo participantes hasta tanto lo que ellos deseen […] Queremos que tengan otras posibilidades de aumentar ingresos para la familia”, subrayó.
El Proyecto Nacer, mientras los jóvenes realizan esos primeros pasos hacia la adultez, ofrece servicios gratuitos para el cuido de bebé, como alimentación, apoyo psicológico, pediatra o terapia del habla, para que esa familia se sienta estable.
Si usted o alguien que conoce atraviesa una situación similar, puede contactar al Proyecto Nacer al (787) 730-2575 o acceder a proyectonacer.com
Joaquín A. Rosado Lebrón cubre salud para Metro Puerto Rico a través del programa Report for America.
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