Agentes de la TSA trabajan sin cobrar en aeropuertos de Estados Unidos por otro cierre de gobierno
El cierre del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos que entró en vigor a primera hora de este sábado afecta a la agencia responsable de inspeccionar a los pasajeros y sus equipajes en los aeropuertos de todo el país. Los viajeros con boletos reservados quizás recuerden con nerviosismo el cierre del gobierno de 43 días que provocó cancelaciones históricas de vuelos y largas demoras el año pasado.
Se espera que los agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) trabajen sin cobrar mientras los legisladores siguen sin llegar a un acuerdo para la financiación anual de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). Los agentes de la TSA pasaron por la misma situación durante el histórico cierre que terminó el 12 de noviembre, pero expertos en aviación señalan que este podría desarrollarse de manera distinta.
Aún así, asociaciones del sector turístico estadounidense y las principales aerolíneas advirtieron que, cuanto más se prolongue la falta de fondos para el DHS, más podrían alargarse las filas de seguridad en los aeropuertos comerciales del país.
A continuación, lo que hay que saber sobre el último cierre y cómo planificar con antelación:
¿Qué es diferente con este cierre?
El financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional venció a medianoche. Pero el resto del gobierno federal tiene fondos hasta el 30 de septiembre. Esto supone que los controladores del tráfico aéreo, contratados por la Administración Federal de Aviación, recibirán sus salarios con normalidad, lo que reduce el riesgo de cancelaciones generalizadas.
Según el plan de contingencia del DHS, cerca del 95% de los trabajadores de la TSA se consideran personal esencial y deben seguir trabajando. Demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado afirman que el departamento no recibirá financiamiento hasta que se impongan nuevas restricciones a la campaña migratoria federal.
En bloqueos gubernamentales anteriores, las interrupciones en el transporte aéreo tendían a materializarse con el tiempo, no eran inmediatas. Aproximadamente un mes después del inicio cierre del año pasado, por ejemplo, la TSA cerró temporalmente dos puntos de control en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia. Ese mismo día, el gobierno tomó la medida excepcional de ordenar a todas las aerolíneas comerciales que redujeran sus horarios de vuelos nacionales.
John Rose, director de riesgos de la empresa global de gestión de viajes Altour, apuntó que las tensiones podrían aparecer más rápido en los aeropuertos esta vez porque la plantilla de la TSA recordará ese último episodio.
“Todavía lo tienen muy fresco en la memoria y, potencialmente, en el bolsillo”, dijo Rose.
¿Cuál es el impacto para los viajeros?
Es difícil predecir si, cuándo o dónde podrían surgir problemas en los controles de seguridad. Incluso un puñado de ausencias no previstas en la TSA podrían traducirse rápidamente en esperas más largos en aeropuertos pequeños, por ejemplo, si solo hay un único punto de control de seguridad.
Por este motivo los viajeros deberían contemplar llegar antes al aeropuerto y prever tiempo adicional para pasar los controles.
“Recomiendo a la gente que haga esto incluso en épocas normales”, indicó Rose.
Los expertos señalan que es posible que haya demoras en los vuelos aunque los controladores aéreos no se vean afectados por este cierre del DHS.
En algunos casos, las aerolíneas podrían decidir retrasar las salidas para esperar a que todos sus pasajeros pasen los controles, explicó Rich Davis, asesor sénior de seguridad de la empresa de gestión de riesgos International SOS. La falta de agentes de la TSA también podría ralentizar, entre bastidores, la revisión del equipaje facturado.
Qué pueden hacer los viajeros para prepararse?
La mayoría de los aeropuertos muestran en sus webs los tiempos de espera en las filas de seguridad, pero Rose recomendó no esperar hasta el día del vuelo para consultarlos.
“Puede que mire en internet y ponga que hay dos horas y media”, dijo. “Pero faltan dos horas y media para su vuelo y usted todavía no ha salido hacia el aeropuerto”.
Los pasajeros también deberían prestar mucha atención al empacar, ya que los artículos prohibidos probablemente prolonguen el proceso de revisión. En el equipaje de mano, deben evitar champú de tamaño normal u otros líquidos, geles grandes o aerosoles, y objetos como navajas.
La TSA tiene en su sitio web una lista completa de lo que está y no está permitido en el equipaje de mano y el facturado.
En el aeropuerto, añadió Rose, recuerden “practicar la paciencia y la empatía”.
“No solo no están cobrando, probablemente también estén trabajando con menos personal y lidiando con viajeros enfadados”, dijo acerca de los agentes en los controles.
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