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La “receta” para formar huracanes no está completa en el Atlántico 

20 August 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

Sin embargo, la “receta” todavía no está completa. El polvo del Sahara y los vientos cortantes asociados a El Niño han dificultado, hasta ahora, el desarrollo de las ondas tropicales que salen de África, manteniendo la actividad ciclónica “muy por debajo del promedio”.

El meteorólogo y coordinador de avisos del Servicio Nacional de Meteorología (NWS, por sus siglas en inglés) en San Juan, Ernesto Morales, indicó que las últimas dos semanas de agosto y el mes de septiembre concentran, según los registros, el periodo de mayor actividad ciclónica en la región.

Morales explicó que, para que un sistema pueda organizarse y convertirse en una tormenta o huracán, deben coincidir principalmente tres condiciones: aguas cálidas, suficiente humedad y poca cizalladura del viento.

“Esto es como una receta. Primero, tienes que tener un ambiente húmedo, y actualmente, el polvo del Sahara no está dejando que el ambiente esté húmedo. Segundo, tienes que tener vientos cortantes leves. Los vientos cortantes son los que se encuentran en las capas medias y altas de la atmósfera, y si son demasiado fuertes, impiden que el sistema se desarrolle verticalmente. Tercero, tienes que tener temperaturas oceánicas sobre los 80 grados Fahrenheit (°F)”, precisó.

Al momento, entre África y Puerto Rico, las temperaturas oceánicas se encuentran entre 81°F y 83°F. Este factor es el único que está favoreciendo el desarrollo de dichos sistemas, conforme al experto.

“Los otros dos factores —un ambiente húmedo, que no tenemos porque hay mucho polvo (sahariano) en la región, y los fuertes vientos cortantes por El Niño— están limitando ese desarrollo”, detalló Morales a Metro Puerto Rico.

De acuerdo con la Universidad Estatal de Colorado (CSU, en inglés), se prevé que la actividad ciclónica este 2026 sea de aproximadamente 40 % del promedio registrado entre 1991 y 2020, en comparación con el 105 % alcanzado en 2025.

“Esta temporada ha sido muy por debajo de lo normal en actividad y, por eso, no tenemos sistemas desarrollándose a través del océano. De las tres cosas que se necesitan, mayormente dos de ellas están trabajando en contra de los sistemas”, abundó.

De la misma forma, el experto trajo a la conversación la actividad ciclónica de 1992, cuando el primer sistema de la temporada se formó el 26 de agosto y, posteriormente, se intensificó hasta convertirse en el huracán Andrew. Este ciclón provocó daños estimados en cerca de $25,000 millones en Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los desastres naturales más costosos en la historia del país.

“Sabemos que Andrew fue uno de los huracanes más intensos que ha afectado a Estados Unidos, pero se desarrolló durante un año como este, relativamente tranquilo. En ese entonces, había un evento de El Niño, aunque no era tan fuerte. El factor limitante eran las temperaturas del océano, que estaban por debajo de lo normal, por lo que no había suficiente energía latente. Este año, sí, tenemos esa energía en los océanos, pero los otros dos factores —los vientos constantes y el ambiente seco— han prevalecido”, indicó.

Aunque los investigadores del Departamento de Ciencias Atmosféricas de CSU estiman en 17 % la probabilidad de que un huracán toque tierra en el Caribe durante el resto de la temporada, este escenario no significa que Puerto Rico esté fuera de peligro. Por eso, Morales recalcó que cualquier disturbio que salga de África durante este periodo podría tener potencial para desarrollarse.

“El Niño limita la probabilidad de que nos veamos afectados por un huracán, pero no la elimina por completo. Siempre existe una probabilidad, aunque sea leve, y solo hace falta un sistema para que sea una temporada activa”, enfatizó Morales.

Una temporada promedio registra 14 tormentas, de las cuales siete alcanzan la categoría de huracán, incluyendo tres de categoría mayor. Hasta el momento, se han formado tres sistemas: Arthur, el 17 de junio; Bertha, el 19 de julio; y Cristóbal, el 12 de agosto.

Un vistazo al 2027

Aunque todavía es temprano para determinar si las condiciones observadas este año podrían influir en la temporada ciclónica de 2027, la persistencia de temperaturas oceánicas cálidas y la posible transición de El Niño serían factores que podrían favorecer la formación de sistemas.

“Sabemos que el agua va a mantenerse caliente. Además, vamos a estar saliendo de El Niño y, lo más seguro, es que estemos transicionando hacia La Niña. La fase más preocupante es la neutral porque nos hemos dado cuenta de que muchos huracanes que nos afectan ocurren durante esa etapa. Esa fase neutral podría prevalecer para verano y tendría un impacto sobre nosotros”, especificó.

Acorde con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, una fase neutral significa que no hay condiciones de El Niño ni de La Niña.

“Todavía estamos muy lejos, pero si entramos en una fase neutral, podríamos tener un año activo en cuestión de huracanes. Pero primero hay que salir de esta temporada, que todavía estamos empezando el pico, para volver a preocuparnos de la temporada 2027”, concluyó.