El regreso a clases deja al descubierto las dos caras de las escuelas públicas
En su caso, aseguró no experimentar problemas con interrupciones en el servicio eléctrico ni en el de agua potable. Sin embargo, ante una eventualidad, la escuela carece de un generador eléctrico industrial, aunque ya se realizaron los estudios preliminares para su instalación.
“Vinieron a medir, hicieron estudios de suelo, calcularon el tamaño y el tipo de zapata, pero estamos esperando”, explicó Santiago Rodríguez, quien lleva 12 años al frente de la escuela.
Un panorama similar presenta la Escuela Maestro Manuel Boada en Barrio Obrero, Santurce. Allí recibirán hoy a más de 200 estudiantes. Cuentan con un generador eléctrico; sin embargo, una maestra, que pidió no ser identificada, indicó que no tienen diésel para garantizar la continuidad de las clases en caso de una interrupción del servicio eléctrico.

En la Escuela Superior Juan Ponce de León en la avenida Barbosa en San Juan, estudiantes del Programa de Educación Especial tendrán que ser reubicados debido a que, según el maestro a cargo del programa, “la unidad de aire que suplía su salón permanece dañada” y los abanicos de pedestal no son suficientes.
En un escenario de racionamiento, las reservas de agua también representan una preocupación. De acuerdo con un informe preliminar de la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR), el 23 % de las escuelas evaluadas no tiene cisternas; el 53 % cuenta con cisternas en funcionamiento y el 24 % dispone de cisternas que permanecen fuera de servicio.
La Asociación evaluó alrededor de 466 escuelas públicas del Departamento de Educación (DE) antes del inicio del curso escolar.
Ese es el caso de la Escuela Jacinto López Martínez. A la entrada del plantel, se observan dos cisternas con capacidad de 5,000 litros cada una para suplir a la comunidad escolar. Sin embargo, la directora confirmó que ambas fueron mal instaladas, por lo que no están operacionales.
En Barrio Obrero, hay solo una cisterna disponible para uno de los tres edificios del plantel. Además, hay algunas fuentes para beber agua y llaves de los lavamanos que no funcionan.
Infraestructura
Aunque el año pasado más de la mitad de las escuelas evaluadas presentaban deficiencias en su infraestructura, la AMPR reconoció que, de cara a este inicio de clases, la condición de los planteles ha mostrado una mejoría. Su presidente, Víctor Bonilla Sánchez, describió el cambio como “una mejoría palpable”.
No obstante, tanto en la Juan Ponce de León como en la Escuela Superior Albert Einstein, ubicada en la zona del Caño Martín Peña, aún no habían recogido los escombros ni la basura de los alrededores. En esta última, todavía permanecen carteles de bienvenida correspondientes a los años escolares 2024 y 2025.
Según el censo de la Asociación, el 36 % de las escuelas aún aguarda por el recogido de basura y la limpieza de maleza, mientras que el 61 % permanece sin pintar.
En la Escuela Manuel Boada, todavía son visibles las huellas del desgaste de la pintura. Las paredes conservan manchas de suciedad, marcas de zapatos y los impactos de los balones con los que juegan los estudiantes durante el tiempo libre.
Además, según el censo de la AMPR, 179 escuelas presentaron problemas de filtraciones en los techos. Ese es también el caso de la Manuel Boada, donde hay salones que permanecen fuera de servicio debido a daños y desprendimientos en el techo.
El panorama no es muy distinto en la Escuela Intermedia Ernesto Ramos Antonini, también en Barrio Obrero, donde las labores de mantenimiento aún no habían comenzado a dos días del regreso a clases.
El plantel permanece sin ser pintado y, en áreas, todavía se observa acumulación de basura. A un lado de la escuela, la cancha que también sirve a la comunidad evidencia falta de mantenimiento, con zonas cercadas con cintas amarillas de precaución. En los predios, además, hay un terreno baldío que se utiliza para el depósito de basura.
En la Escuela Elemental Agapito Rosario Rosario en Vega Baja, por el contrario, culminaron las labores de mantenimiento de las áreas verdes y los trabajos de pintura. También cuenta con generadores eléctricos y placas solares.
Sin embargo, los materiales disponibles para los maestros continúan siendo escasos y hay docentes que han tenido que asumir gastos adicionales para suplir las necesidades del salón de clases. Una maestra de primer grado dijo, a este medio, que comenzó el año escolar sin escritorio y sin computadoras suficientes.
Con las nuevas tecnologías que el DE ha incorporado en las escuelas, “no hay suficientes computadoras para los estudiantes”, por lo que deberán solicitar equipos a la Región Educativa de Arecibo y esperar por su asignación.
“Si todo está digitalizado, no todos los salones tienen la capacidad”, reconoció.
La ola de calor: un tema apremiante
Entre las principales preocupaciones señaladas por el presidente de la AMPR figura la ausencia de un protocolo uniforme para atender la ola de calor en las escuelas. Según este, ante la falta de directrices claras por parte del DE, cada director maneja la situación a su discreción.
En Dorado, por ejemplo, la directora se encargó de suplir al plantel con dos carpas industriales para proteger a los estudiantes del sol durante los periodos de almuerzo, recreo y educación física.
En contraste, en Barrio Obrero, la cancha escolar permanece completamente expuesta al sol. Ese es el caso de la Juan Ponce de León, donde tanto la cancha de baloncesto como el área destinada para jugar fútbol son espacios al aire libre, sin estructuras que provean sombra para los estudiantes durante las actividades escolares.
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