Más que viajar, vivir el destino: así están cambiando las experiencias de los viajeros
Esta evolución refleja un cambio en la forma de entender el turismo. Las decisiones de viaje ya no dependen únicamente del presupuesto o del lugar elegido, sino también de factores como la personalización, el bienestar y el deseo de vivir experiencias significativas.
Del destino a la experiencia
Durante años, elegir un destino, reservar un vuelo y encontrar hospedaje fueron los pasos esenciales para planificar unas vacaciones. Aunque estos elementos siguen siendo importantes, las prioridades han evolucionado: hoy muchas personas buscan actividades que les permitan conocer la cultura local, participar en experiencias propias del destino o explorar lugares menos concurridos.
“El viajero ya no solo quiere reservar un boleto de avión y un hotel; busca cumplir un sueño, vivir el destino y regresar con algo más que fotografías”, explica.
Desde recorridos gastronómicos hasta el contacto con comunidades locales o la observación de fenómenos naturales, el viaje se ha convertido en una experiencia personal que va más allá del itinerario tradicional.
Más información, nuevas expectativas
La digitalización también transformó la manera de viajar. Hoy es posible comparar opciones, consultar recomendaciones y planificar prácticamente cada etapa del recorrido desde un teléfono móvil. Esta facilidad amplió el acceso al turismo, pero también hizo que los viajeros sean más exigentes.
Las redes sociales, las plataformas de reservación y las herramientas de inteligencia artificial permiten diseñar itinerarios más personalizados. Sin embargo, ante el exceso de información, también crece la necesidad de contar con orientación especializada para convertir las expectativas en experiencias viables.
Para Jaimes, el papel de los asesores de viaje ha evolucionado hacia esa función: ayudar a elegir opciones adecuadas considerando factores como temporada, conectividad, requisitos migratorios y actividades acordes con cada perfil.
Viajes con propósito
Además de conocer nuevos lugares, muchos viajeros buscan ahora dedicar más tiempo a un destino y vivirlo con mayor profundidad. Esta evolución impulsa tendencias como el slow travel, el turismo de bienestar y el interés por actividades relacionadas con la gastronomía, la naturaleza, la cultura y el aprendizaje.
También crece la búsqueda de destinos menos concurridos, con mayor identidad local y experiencias auténticas. Incluso factores como el clima comienzan a influir en la elección de algunos viajes.
Así, el valor del recorrido ya no se mide únicamente por la cantidad de sitios visitados, sino por las experiencias que deja en quienes las viven.
Un turismo que sigue evolucionando
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) prevé que el turismo mantendrá su crecimiento en los próximos años, aunque enfrentará retos relacionados con la sostenibilidad, el cambio climático, la digitalización y un entorno internacional más complejo.
La tecnología seguirá modificando la planificación de viajes, pero el conocimiento especializado conservará relevancia para diseñar experiencias complejas y resolver imprevistos. La tendencia apunta hacia viajes más personalizados, en los que cada persona pueda encontrar propuestas acordes con sus intereses y estilo de vida.
“Más que una moda pasajera, esta transformación refleja una nueva manera de entender el turismo: viajar ya no consiste únicamente en trasladarse de un lugar a otro, sino en vivir experiencias que aporten bienestar, aprendizaje y momentos memorables”, concluye Jaimes.
Tres preguntas a... Miguel Galicia, director general de Travel Shop
¿Cómo cambió la forma en que las personas entienden un viaje?
—Durante muchos años, viajar estaba relacionado principalmente con llegar a un destino, reservar un vuelo y encontrar hospedaje. Sin embargo, la digitalización y una mayor cultura de viaje cambiaron las expectativas. Hoy las personas buscan experiencias más inmersivas: conocer la gastronomía local, descubrir comunidades, observar fenómenos naturales o realizar actividades que les permitan conectar con el lugar que visitan.
En un momento en que existen tantas plataformas para reservar viajes, ¿qué valor aporta todavía un asesor especializado?
—El viajero tiene acceso a una enorme cantidad de información, pero eso no siempre significa que pueda tomar la mejor decisión. El valor del asesor está en interpretar las necesidades de cada persona, entender sus intereses y ayudarla a elegir opciones adecuadas considerando factores como temporada, conectividad, requisitos migratorios o experiencias que realmente valgan la pena. La tecnología facilita procesos, pero la experiencia y el conocimiento siguen siendo importantes.
¿Cómo será el viajero del futuro y qué cambios veremos en la industria turística en los próximos años?
—El turismo seguirá creciendo porque todavía existe un gran potencial de personas que buscan viajar. Sin embargo, el turismo seguirá evolucionando. Su futuro estará marcado por una mayor personalización. Los viajeros buscarán propuestas más alineadas con sus intereses, presupuesto y estilo de vida, mientras que los especialistas tendrán que aportar mayor valor para ayudar a transformar la enorme oferta disponible en experiencias memorables.
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