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¿Subirá el precio de las bebidas? El aluminio y otros costos ejercen presión silenciosa 

20 May 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

La conversación alrededor del precio del aluminio y otros insumos utilizados en la industria de bebidas comenzó a tomar fuerza, impulsada por factores globales que se sienten incluso lejos de las líneas de producción. Entre conflictos geopolíticos, aumentos en combustible y costos de transporte, el impacto ya comenzó a moverse a través de la cadena de distribución.

Según explicó Alberto de la Cruz, principal oficial ejecutivo y presidente de CC1, el escenario no es una posibilidad futura, ya está ocurriendo.

“Desde el 2025 los precios del aluminio han ido aumentando, aunque más vertiginosamente desde que comenzó el conflicto en el Medio Oriente. Los aumentos han sido por precio de aluminio y por el precio de flete, que ha estado aumentando dado el aumento en el costo del petróleo”, sostuvo el ejecutivo en entrevista con Sabrosía.PR

Pero el aluminio no es el único elemento bajo presión. De la Cruz señaló que otros materiales esenciales también han experimentado alzas, incluyendo la resina utilizada en botellas plásticas.

“También el precio de la resina, insumo necesario para las botellas de plástico, ha estado aumentando”, indicó.

Lo que ocurre en mercados internacionales termina llegando, poco a poco, a las operaciones locales. En este caso, los aumentos ya comenzaron a reflejarse en los costos operacionales de la industria.

“Los aumentos en insumos comenzaron en el 2025 como resultado de la imposición de tarifas al aluminio de fuera de Estados Unidos y han continuado aumentando por la situación en el Medio Oriente. Estos aumentos ya están reflejados en nuestros costos de insumos y costos operacionales”, explicó el ejecutivo.

La realidad es que el empaque tiene un peso considerable dentro de la ecuación económica de una bebida. Según el ejecutivo, dependiendo del producto, puede representar entre un 20% y un 40% del costo total de producción.

Y aunque muchas veces los consumidores no perciben inmediatamente esos cambios, existe un proceso interno antes de que un aumento termine frente a una góndola o un menú.

“Usualmente se absorbe inicialmente en la cadena por el manufacturero y distribuidor, particularmente si son aumentos leves”, detalló De la Cruz, al señalar que el mercado suele recibir notificaciones con anticipación antes de cualquier ajuste.

Durante ese proceso, manufactureros y distribuidores intentan amortiguar parte del impacto. Sin embargo, esa capacidad tiene límites.

“En muchos casos ha sido absorbido por los distribuidores y manufactureros”, añadió al hablar del comportamiento reciente del mercado.

Las bebidas más expuestas parecen ser aquellas cuya identidad depende precisamente de ese empaque.

“Cualquier producto de bebida, particularmente aquel cuyo empaque sea lata aluminio, va a ser impactado”, afirmó.

Cervezas, refrescos, energizantes, aguas carbonatadas y otros productos enlatados podrían enfrentar presiones similares, sin importar el tamaño de la empresa detrás de la marca.

De hecho, De la Cruz aseguró que este tipo de situación no distingue entre grandes compañías o pequeños productores.

“Todas las compañías deben estar afectadas no importa el volumen”, puntualizó.

A esto se suma otro elemento que continúa alterando la ecuación: el transporte.

“El transporte marítimo y terrestre ha experimentado alzas significativas desde el comienzo del conflicto en Irán”, sostuvo.

Mientras tanto, para quienes se preguntan cuándo podrían comenzar a notar cambios más visibles, la recomendación del ejecutivo fue mirar un indicador cotidiano.

“Estén atentos a los precios del diésel y gasolina”, concluyó.