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Organización criminal usaba redes sociales para coordinar ventas de drogas, tiroteos y asesinatos 

31 March 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

Al igual que las personalidades, artistas y empresarios, los integrantes de las organizaciones criminales utilizan con toda normalidad las redes sociales como herramienta de negocios.

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“La gran mayoría de ellos (las utiliza) y eso no es algo nuevo. (Antes) lo hacían a través de las canciones jactándose de lo que hacen en la calle y eso no es solamente en Puerto Rico. Siempre usan eso para mostrar su poder o cualquier otra razón que ellos quieran”, dijo el fiscal federal William Stephen Muldrow en conferencia de prensa.

Muldrow mencionó que la mayoría de los perfiles de las figuras asociadas al narcotráfico son públicos, pero mantienen algunas de sus conversaciones privadas.

“Y nosotros cuando le confiscamos los teléfonos podemos ver los mensajes que están poniendo entre ellos”, mencionó.

Sus expresiones se dieron durante el arresto de 52 integrantes de la organización criminal conocida como “La Familia Nunca Muere” que operaba en los municipios de San Juan, Cataño y Morovis.

Según la acusación, el grupo utilizaba aplicaciones de redes sociales como Instagram para, entre otras cosas, promover su imagen y la de su organización de narcotráfico. Además, utilizaban las redes sociales para comunicarse, discutir y coordinar las ventas de drogas o armas, tiroteos y asesinatos.

Se alega que se reunían mediante video conferencias, inclusive con integrantes de la organización encarcelados.

El pliego acusatorio alega que desde el 2018 hasta el presente, la organización de narcotráfico distribuyó cocaína, marihuana, heroína y fentanilo dentro de 1,000 pies de los residenciales públicos Los Lirios (San Juan), Jardines de Cataño (Cataño), Juana Matos (Cataño), El Coquí (Cataño) y Nemesio Rosario Canales (San Juan), así como en áreas cercanas a esos lugares.

En ocasiones, miembros de la ganga juntaban recursos de distintas áreas, como los residenciales Luis Lloréns Torres, Vista Hermosa, barriada Figueroa y otras zonas dentro de los municipios de San Juan, Morovis y Cataño.

Se alega que participaron en tiroteos y asesinatos, en respuesta a meras amenazas recibidas, sin verificar, en lugares públicos, a plena luz del día y en presencia de transeúntes inocentes, incluidos niños. También asesinaron personas en establecimientos públicos como barras y discotecas.

A menudo usaban chalecos antibalas, guantes, máscaras faciales y otras cubiertas para el rostro. En ocasiones, usaban vehículos hurtados o robados mediante carjacking para evadir su captura y arresto por parte de las autoridades.