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Gas, arrestos y órdenes de dispersión, así fue la mano dura a protestas “No Kings” contra Trump 

29 March 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

Las protestas “No Kings” para exhibir el hartazgo contra el presidente estadounidense Donald Trump, su política migratoria y la guerra en Irán, convocaron a millones de personas en las calles de diversas ciudades de Estados Unidos, quienes fueron recibidos con mano dura por parte de los policías.

En el balance del día después, o que algunos denominan ‘el recuento de daños’, resalta que en varias ciudades de Estados Unidos hubo policías lanzando gas, declarando asambleas ilegales y llevándose detenidos a opositores del gobierno.

De este modo, lo que era una demostración de músculo cívico terminó bajo una respuesta de fuerza que ya enciende el debate sobre la represión contra la disidencia.

Las cifras oficiales verificables que emergieron con mayor claridad este domingo apuntan, al menos, a 83 arrestos confirmados en dos ciudades.

Protestas “No Kings” más emblemáticas

En Los Ángeles, la policía reportó 74 detenidos por no acatar una orden de dispersión al final de la protesta; además, otra persona fue arrestada bajo sospecha de portar un arma descrita como una daga. Entre los detenidos había ocho menores.

Allí, la protesta terminó cerca de un centro federal de detención, donde las autoridades desplegaron gas lacrimógeno tras la orden de dispersión.

Según los reportes, el Departamento de Seguridad Nacional dijo que algunos manifestantes lanzaron piedras, botellas y fragmentos de concreto contra los agentes, y que dos oficiales resultaron lesionados tras ser golpeados por bloques de concreto.

Básicamente se trató de un choque abierto entre manifestantes y fuerzas de seguridad en una ciudad que ya venía altamente tensionada por los operativos migratorios.

Apenas dos semanas antes, la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, encabezó junto con más de 20 alcaldes una audiencia para denunciar abusos de ICE y el “costo humano” de las deportaciones.

En ese acto, Bass afirmó que en Los Ángeles había personas —incluidos ciudadanos estadounidenses— que habían sido “detained without cause, assaulted, and stripped of their freedom” (detenidos sin causa, agredidos y privados de su libertad), mientras que líderes locales denunciaron redadas que, según ellos, amenazan derechos básicos y rompen familias.

Pero la misma Los Ángeles que se presentaba como muro político frente a ICE también endureció su lenguaje de seguridad.

El 10 de marzo, Bass anunció un despliegue estratégico del LAPD en el centro de la ciudad y advirtió “LAPD will be Downtown in force to arrest you” para cualquiera que fuera a causar problemas.

Ese tono, combinado con la protesta masiva del sábado, ayuda a explicar por qué la noche terminó con gas, detenciones y control y fuerza, incluso en una ciudad gobernada por dirigentes que se han pronunciado contra los abusos federales.

En Denver, la policía informó que declaró una “unlawful assembly” y lanzó latas de humo luego de que un grupo bloqueó una vialidad y no se retiró; la prensa local reportó que allí hubo nueve arrestos.

En este caso, la propia página del gobierno local define las “Assemblies/1st Amendment Activities” como reuniones para “demonstration, speech, protest, rally, march, or vigil” ligadas a la expresión de ideas, disenso y agravios.

Aun así, la jornada acabó con una declaratoria de asamblea ilegal, humo y arrestos, a pesar de que en el papel se reconoce la protesta como actividad protegida por la Primera Enmienda; eso hizo que en la calle, una parte de esa protesta terminara bajo control policial y detenciones.

Dimensión de la movilización

El tamaño de la movilización de este sábado en algunos casos rebasó las expectativas, los organizadores registraron más de tres mil 100 eventos en los 50 estados y estimaron que al menos ocho millones de personas participaron el sábado; además, hubo manifestaciones en más de una docena de países.

La inmensa mayoría de la jornada se presentó como pacífica y masiva; sin embargo, las detenciones y las escenas de policías dispersando a manifestantes con gas y humo en dos de las ciudades más visibles del mapa nacional acapararon la atención.

Así, mientras el movimiento salió a denunciar un gobierno al que acusa de autoritarismo, guerra y persecución migratoria, la respuesta de seguridad en ciudades clave fue precisamente que al disenso se le responde con mano dura, órdenes de dispersión y arrestos.

Y aunque las autoridades sostienen que actuaron tras bloqueos viales y lanzamiento de objetos, el saldo de la protesta pone sobre la mesa el reclamo por represión hacia los opositores al gobierno.