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Miguel Romero se mete en el fuego cruzado entre Jenniffer González y Thomas Rivera Schatz 

23 March 2026
This content originally appeared on Metro Puerto Rico.

 

En medio del choque cada vez más público entre la gobernadora Jenniffer González Colón y el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, el alcalde de San Juan, Miguel Romero, entró en el debate y lanzó su lectura: lo que ocurre en la cúpula del poder es una “pugna personal”.

Durante una entrevista en el programa de Alexandra Lúgaro, Romero dejó claro que, a su juicio, el conflicto no responde a diferencias de política pública ni a incumplimientos de gobierno.

“Esto es una diferencia personal muy notable. No se trata de un tema ideológico, de gobierno, ni de cumplimiento con algún compromiso programático”, sostuvo.

Sus expresiones se dan a horas de que el Senado celebre una Comisión Total para interrogar al secretario de la Gobernación, Francisco Domenech, en un proceso que ha elevado la temperatura política y que podría abrir un frente amplio de cuestionamientos dentro del propio gobierno.

En ese contexto, Romero optó por tomar distancia de los bandos y lanzó un llamado a bajar el tono.

“Las discusiones entre políticos no le resuelven un solo problema a la gente. Al contrario, se convierten en distracciones que pueden afectar la operación diaria del gobierno”, advirtió.

El alcalde también reconoció que el proceso legislativo será intenso, pero defendió la necesidad de transparencia.

“Hay cuestionamientos que son legítimos y tienen que responderse”, dijo, al tiempo que insistió en que, una vez concluya la vista, el gobierno debe reenfocarse en administrar y producir resultados.

Romero, quien ha tenido diferencias en el pasado con Rivera Schatz, sostuvo que este tipo de conflictos puede superarse si existe voluntad política.

“Lo que se han dicho… eso se debe pasar la página y retomar”, expresó.

Así las cosas, el escenario político continúa cargándose de tensión con una Comisión Total que no solo pondrá bajo escrutinio a Domenech, sino que también expone las grietas internas en el poder, en medio de un choque que ya dejó de ser institucional para convertirse, según Romero, en algo personal.