De aliados a rivales: estalla choque en las redes entre González Colón y Rivera Schatz
La disputa entre la gobernadora Jenniffer González Colón y el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, escaló en los últimos días a un intercambio público de acusaciones que evidencia una creciente tensión dentro del liderato del Partido Nuevo Progresista (PNP).
El conflicto tomó fuerza el pasado 12 de marzo, cuando Rivera Schatz arremetió contra el secretario de la Gobernación, Francisco Domenech, al alegar que este instruyó a jefes de agencia a no entregar documentos solicitados en el marco de una investigación legislativa. El presidente del Senado advirtió que, de no cumplirse con la entrega de la información, citaría al funcionario a una Comisión Total.
Al día siguiente, el Senado aprobó de manera unánime la citación de Domenech, formalizando el choque entre el Ejecutivo y el Legislativo. Desde La Fortaleza, la gobernadora respondió que esta movida representaba, en la práctica, una forma indirecta de interrogarla a ella.
A partir de ahí, el intercambio subió de tono.
González Colón planteó que las críticas constantes de Rivera Schatz responden a aspiraciones políticas futuras, particularmente a una posible candidatura a la gobernación. Además, lo señaló como el “principal agresor” de su administración.
El líder senatorial reaccionó con mensajes en redes sociales, algunos en tono irónico, en los que aparentaba respaldar la gestión de la mandataria mientras cuestionaba su entorno. “Nuestra Gobernadora siempre tiene la razón, va bien, está muy bien asesorada… ¡Francisco Domenech es el mejor testigo!”, escribió.
La gobernadora, por su parte, endureció sus expresiones al afirmar que “el mismo PNP está destruyendo desde adentro al mismo PNP”, y acusó a Rivera Schatz de intentar incidir en decisiones administrativas del Ejecutivo.
“Si no hace lo que él quiere, él quiere que los boten”, sostuvo, al tiempo que denunció presiones para remover a su secretario de la Gobernación.
En otra intervención, González Colón aseguró que “es más fácil atacarme a mí, investigarme a mí, que hacer lo propio con Eliezer Molina”, sugiriendo un uso selectivo del poder investigativo del Senado. No obstante, dejó abierta la posibilidad de que jefes de agencia comparezcan ante una Comisión Total.
Rivera Schatz rechazó los señalamientos y negó actuar como “agresor”. Incluso, respondió con ataques más directos al señalar que la gobernadora mantiene en su equipo a una persona que —según alegó— sí fue señalada por conducta violenta, en referencia a Domenech.
El intercambio escaló aún más cuando el presidente del Senado publicó expresiones en las que, sin mencionarla directamente, criticó la “mentira constante” y la “incompetencia” en el servicio público. “Lo que sí molesta… es la mentira constante, la incompetencia, los burdos privilegios familiares”, expresó.
Este choque ocurre en un contexto donde el PNP ha intentado proyectar unidad. Durante su más reciente Asamblea General, líderes del partido hicieron llamados a la cohesión mientras lanzaban críticas a la prensa, la oposición y las voces que cuestionan su gestión, en un discurso más enfocado en confrontar que en asumir responsabilidades.
Sin embargo, el intercambio entre González Colón y Rivera Schatz deja al descubierto una dinámica distinta dentro de la colectividad: una pugna pública entre dos de sus principales figuras que, más allá de las diferencias administrativas, apunta a una lucha de poder con implicaciones políticas a futuro.
Por ahora, lo que comenzó como una controversia por requerimientos legislativos se ha transformado en un enfrentamiento directo —y cada vez más personal— entre dos líderes que, hasta hace poco, formaban parte del mismo frente político.
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