De 3,058 mujeres admitidas al Hospital San Juan Capestrano en 2025, unas 784 tenían entre 13 a 19 años, lo que representa un 26% del total y, a su vez, la mayor proporción de admisiones en comparación con las demás edades.
Según las estadísticas compartidas por la directora ejecutiva del hospital psiquiátrico, la licenciada Marta Rivera Plaza, estas jóvenes padecieron depresión, problemas de autoestima y autoimagen, experiencias traumáticas e ideaciones suicidas, que tienden a ser el punto determinante por el que buscan ayuda en un centro agudo.
En orden descendiente por porcentaje de admisión, después del grupo adolescente, continúan de 20 a 29 años (16%), 40 a 49 años y 50 a 59 años (ambas, 14%), 30 a 39 años (13%), 60 a 69 años (10%) y más de 70 años (7%).
“Nos llama mucho la atención (el aumento de ingresos de adolescentes) porque vemos que esta parte social, de la familia, del entorno escolar, de cómo estamos criando a nuestros hijos con tantas influencias, está teniendo unos efectos tempranos en buscar ayuda y que llegue a una hospitalización aguda en una facilidad”, planteó Rivera Plaza en conferencia de prensa.
Según Dayana Velázquez, directora de Servicios Clínicos de San Juan Capestrano, en estos casos, cuando las relaciones con pares, padres o un cuidador se desvirtúan y se amenaza su seguridad física, emocional o psicológica, “vamos a tener patología emocional o psiquiátrica”.
La trabajadora social clínica explicó que, en ocasiones, por las obligaciones laborales, sociales u de otra índole de una figura materna o paterna, una adolescente puede atravesar una ausencia de ese recurso y crea una “conexión emocional con la parte tecnológica sin tener una supervisión adecuada”.
Recomendó entonces a mantener comunicación con su menor, cuya ruptura es otra causa por la que las familias suelen buscar ayuda en instituciones hospitalarias, que serviría como ente de orientación para el cuidado más adecuado a la paciente, añadió, por su parte, Rivera Plaza.
Estos casos de jóvenes pueden ser referidos al hospital por escuelas a través de un proceso en el que la joven haya comunicado su malestar tanto con otra menor como con un consejero profesional o trabajador social. Esta figura de salud mental es quien, en coordinación con el director de la escuela, decide si se refiere a la joven a un centro hospitalario, al Departamento de la Familia u otra institución, explicó Velázquez a preguntas de Metro Puerto Rico.
El director médico de San Juan Capestrano, el doctor William Lugo Sánchez, quien destacó que las mujeres suelen ingresar de manera voluntaria, aseguró que la depresión no siempre se presenta con tristeza o apatía, sino que se puede extender a agresividad o cambio en comportamiento.
Si bien hay oportunidades para atender estos casos de manera ambulatoria en oficinas médicas con psiquiatras, Lugo Sánchez sostuvo que estas familias acuden al hospital psiquiátrico porque el plan médico no cubre la visita a ese especialista, de los que hay escasez, y además les refieren a una clínica parcial donde puede recibir tratamiento.
Casi la mitad de ingresos son mujeres
Aunque la mayoría de las hospitalizaciones correspondió a hombres, la directora ejecutiva del Capestrano, donde hay unidades especializadas en damas, especificó que la diferencia es mínima, representando un 46% de los 6,676 ingresos totales el año pasado.
A la vez que la ejecutiva detalló que casi la mitad de las mujeres ingresadas tenían diagnóstico de depresión mayor, citó que esta población es más vulnerable a desarrollar trastornos de salud mental por presiones sociales y físicas, además de los procesos naturales hormonales, mientras que Velázquez clasificó los principales agravantes entre el aspecto económico, el político y la violencia.
“No tenemos que poder con todo”, sentenció, pues gran parte de las presiones surgen de expectativas externas y, como señaló la psicóloga Wilmaris González Molina, tienden a buscar ayuda de manera reactiva, tras soportar por tiempo, y no de manera proactiva o cuando inicia el problema.
“El estigma sigue siendo factor de falta de acceso”, recalcó Rivera Plaza.
La residente en psiquiatría Alejandra Méndez aportó que las mujeres son dos veces más prevalente que los hombres a padecer depresión por factores sociales o discriminación, que se puede manifiestar como menosvalía, apatía, tristeza, llanto frecuente, problemas de concentración o ideaciones suicidas.
La doctora exhortó a buscar un psicólogo u otro profesional de salud mental para tratar estos síntomas: “No elimina pensamientos, pero sí la distorsión y relación con ellos”. Lugo Sánchez recalcó la importancia de acudir al especialista porque un médico primario, por ejemplo, podría tratar una depresión como migraña y el medicamento recetado exacerbaría la condición mental.
El director médico también recordó que todo patrono paga y ofrece el Programa de Asistencia al Empleado (PAE), que brinda servicios de consulta legal, financiero, de salud y más, por lo que instó a solicitar información en las áreas de trabajo de sector público y privado.
Velázquez declaró también la necesidad de ejecutar una revisión de política pública en comunidades para conocer qué servicios se ofrecen y cuáles son dirigidos para mujeres o adolescentes.
¿Dónde buscar ayuda?
- 9-8-8: Línea PAS de ASSMCA (intervención inmediata en crisis)
- 1-800-981-0023 (o 1-888-672-7622 TDD)
- Servicio 24/7, libre de costo y confidencial. Atención de profesionales en salud mental (trabajadores sociales, consejeros, psicólogos).
- Ofrecen desahogo, orientación y consejería en momentos de angustia, adicción o pensamientos suicidas.
Joaquín A. Rosado Lebrón cubre salud para Metro Puerto Rico a través del programa Report for America.
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