El desastre de Fukushima ensombrece quince años después la reactivación nuclear de Japón
Por: David Asta Alares
Okuma (Japón), 9 mar (EFE).- Cuando se cumplen esta semana quince años del desastre nuclear de Fukushima, sus duraderas consecuencias arrojan una sombra de incertidumbre sobre la reactivación de las centrales atómicas en Japón que toma impulso, en pleno auge del precio del petróleo por la guerra en Irán.
En las inmediaciones de la central nuclear de Fukushima Daiichi, el tsunami dejó una ola de destrucción, y las fugas radioactivas que contaminaron el agua marina y la tierra hicieron la vuelta a la normalidad impensable durante años.
Una catástrofe que todavía desata “rabia, tristeza y vacío”, dijo Isuke Takakura, superviviente del tsunami y vecino de la localidad de Futaba, durante un encuentro con periodistas en el marco de una visita organizada por el Ministerio de Medio Ambiente.
Ansiedad ante la reactivación nuclear
Un terremoto de magnitud 9 y el tsunami posterior causaron el 11 de marzo de 2011 más de 20.000 muertos y desaparecidos en el archipiélago, destrozando además cuatro de las seis unidades de reactores de Fukushima Daiichi.
Su operadora, la eléctrica TEPCO, reactivó el mes pasado la mayor central nuclear del mundo por capacidad y trabaja en reanudar el suministro comercial el 18 de marzo mientras lidia aún con las consecuencias de la catástrofe.
El arranque de la unidad 6 de la central de Kashiwazaki-Kariwa (KK), paralizado brevemente en enero tras detectar una alarma en el sistema de monitorización de las barras de control, tiene sin embargo un número significativo de detractores.
“No hay ningún país que ponga las centrales nucleares en una zona tan peligrosa, donde hay muchos terremotos”, explicó a EFE el doctor Tamotsu Honma, vecino de la planta nuclear situada en la prefectura de Niigata y conocido crítico del proyecto.
Vuelta progresiva a la energía nuclear
Los errores que llevaron a la catástrofe de Fukushima Daiichi desataron en Japón una ola de desconfianza hacia la energía nuclear, y llevaron a las autoridades a revisar a fondo las centrales del archipiélago.
Bajo estándares mucho más estrictos, Tokio se sumió en un proceso de revisión y desmantelamiento de sus centrales. Actualmente, la mayoría de los reactores nucleares de Japón permanecen fuera de servicio.
Si a finales de 2010 el nuclear representaba el 25 % de la combinación energética del país asiático, recordó en un reciente artículo el académico Masahide Takahashi para la Sasakawa Peace Foundation, actualmente apenas representa un 10 %.
Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Japón actualmente ha reactivado 14 reactores, 19 permanecen con operaciones suspendidas y 27 se encuentran a la espera de ser desmantelados.
La reanudación de Kashiwazaki-Kariwa (KK) sugiere un “ligero cambio”, según Takahashi. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha perturbado el flujo de crudo, es un toque de atención suplementario para un país que importa un 90 % de su petróleo desde Oriente Medio.
Quince años son muchos y puede que el resto de japoneses hayan olvidado la angustia vivida durante la catástrofe nuclear, dijo. “Pero nosotros que estamos cerca”, explicó, “no podemos olvidarnos de la dificultad que están pasando las personas en Fukushima”.
Una normalidad a décadas de distancia
La normalidad continúa eludiendo a las zonas más cercanas a Fukushima Daiichi, donde en algunas localidades solo una fracción de los cientos de miles de evacuados han regresado, y se acumulan millones de metros cúbicos de suelo extraído durante los trabajos de descontaminación que por ley deben salir de la región en 2045 pero que por el momento nadie quiere albergar.
“Un accidente que nunca debió haber ocurrido, sucedió”, resumió casi quince años después de la catástrofe Takakura, el superviviente de Futaba, durante el encuentro con periodistas.
Futaba es el último municipio de la prefectura que reabrió a sus residentes después de que las autoridades levantaran la orden de evacuación, en agosto de 2022, y como otros lugares cercanos sigue tratando de recuperar una cierta actividad económica.
“Antes del desastre, Futaba tenía unos 7.200 habitantes. Ahora, 15 años después, solo quedan 190 residentes. Esa es la realidad del pueblo”, constató Takakura.
Algunas zonas cercanas a la costa han sido calificadas de uso comercial, donde se erige un museo en memoria del terremoto y el desastre nuclear. Están en construcción además un lujoso hotel con vistas al mar, y un parque conmemorativo que, junto con la escuela primaria de Ukedo, en la cercana Namie, mantiene vivas las historias del peor terremoto jamás registrado y el tsunami.
Entre esta lenta recuperación, Takakura afirmó que las consecuencias del desastre de Fukushima no son solo un problema para Japón. “Son una realidad para países que cuentan con plantas nucleares, quiero que en todo el mundo se hable de cómo tratar y desechar residuos nucleares”, zanjó.
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