Ataques israelíes en centro de Gaza matan a 20 personas mientras mediadores buscan un cese el fuego

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Veinte palestinos murieron en ataques aéreos israelíes contra el centro de Gaza el miércoles de madrugada, incluidos seis niños y tres mujeres, según autoridades hospitalarias. Algunos de ellos estaban dentro de la denominada “zona segura” designada por el ejército israelí.

La segunda noche seguida de bombardeos letales en la localidad central de Deir al-Balah y los campos de refugiados cercanos coincidía con una reunión de mediadores de Estados Unidos, Egipto y Qatar con funcionarios israelíes en la capital catarí, Doha, para intentar alcanzar un esquivo acuerdo de cese al fuego y liberación de rehenes.

Israel y Hamás parecían haber acercado posiciones en los últimos días, aunque aún quedaban obstáculos.

Los ataques del miércoles de madrugada golpearon tres casas en el campo de refugiados de Nuseirat y mataron a 12 personas, incluidos cinco niños, según autoridades del hospital Mártires de al-Aqsa, donde fueron llevadas las víctimas. Un reportero de Associated Press contó los cuerpos.

El campamento, como otros en Gaza, se levantó en un principio para alojar a los palestinos expulsados de sus hogares durante la guerra de 1948 en torno a la creación de Israel. En las décadas que han pasado desde entonces se ha convertido en un vecindario urbanizado.

Un cuarto ataque la mañana del miércoles mató a cuatro hombres, tres mujeres y un niño cuando golpeó una casa en Deir al-Balah, una zona situada dentro de la “zona humanitaria segura” donde Israel dijo a los palestinos que se cobijaran mientras realiza ofensivas en varias partes de la Franja de Gaza.

El bombardeo nocturno se produjo horas después de que los aviones de combate israelíes golpearan la entrada de una escuela que acogía a familias desplazadas a las afueras de la ciudad sureña de Jan Yunis. La cifra de muertos en ese ataque subió a 31, incluidos ocho niños, además de más de 50 heridos según dijeron el miércoles responsables del cercano hospital Nasser.

Imágenes emitidas por la televisora Al-Jazeera mostraban a niños jugando al fútbol en el patio de la escuela cuando un estallido repentino remeció la zona, provocando gritos de “¡un ataque, un ataque!”.

El ejército israelí dijo que estaba revisando el ataque aéreo cerca de la escuela y los reportes de bajas civiles, y afirmó que la operación iba dirigida contra un miliciano de Hamás que participó en el ataque del 7 de octubre contra Israel, aunque no presentó pruebas en un primer momento. El ejército culpa a Hamás de las muertes civiles porque los milicianos combaten en zonas urbanas y densamente pobladas. Pero el ejército rara vez hace comentarios sobre cuál es el blanco de cada ataque, que a menudo matan a mujeres y niños.

En nueve meses de bombardeos y ofensivas en Gaza, Israel ha matado a más de 38.200 personas y herido a más de 88.000, según el Ministerio de Salud del territorio, que no distingue entre civiles y combatientes en su conteo. Casi toda la población ha sido expulsada de sus hogares. Muchos se han visto desplazados muchas veces. Cientos de miles están hacinados en sofocantes campamentos de carpas.

La ofensiva israelí fue desencadenada por el ataque transfronterizo de Hamás del 7 de octubre, en el que los milicianos mataron a 1.200 personas en el sur de Israel, la mayoría civiles, según las autoridades israelíes. Los milicianos se llevaron a unos 250 rehenes. Unos 120 siguen cautivos, de los que un tercio se cree que están muertos.

Tropas israelíes también han emprendido esta semana un nuevo ataque por tierra sobre Ciudad de Gaza, en el norte del territorio, en un nuevo esfuerzo de combatir a milicianos de Hamás que se reagrupan en zonas que el ejército ya había dado por controladas.

Gran parte de Ciudad de Gaza y de otras zonas urbanas cercanas han quedado arrasadas o convertidas en un paisaje de destrucción por operaciones israelíes previas, y muchos de sus habitantes huyeron en fases previas de la guerra. Sin embargo, las nuevas incursiones y bombardeos han provocado otro éxodo.

Después de que Israel ordenara el lunes la evacuación de partes en el este y el centro de Ciudad de Gaza, el personal de dos hospitales —el de Al-Ahli y el de la Asociación de Amigos de los Pacientes— se apresuraron a trasladar a sus pacientes y cerrar, según Naciones Unidas.

El ejército israelí dijo el martes que ha dicho a los hospitales y otros centros médicos en Ciudad de Gaza que no tienen que evacuar. Pero a menudo, los hospitales en Gaza han cerrado y trasladado a sus pacientes ante cualquier indicio de acciones militares israelíes por miedo a ser asaltados.

Las tropas israelíes han atacado al menos ocho hospitales en los últimos nueve meses, lo que ha causado muertes de pacientes y personal médico, así como una destrucción masiva de instalaciones y equipamiento. Israel ha afirmado que Hamás utiliza los hospitales con fines militares, aunque sólo ha presentado pruebas limitadas.

Apenas 13 de los 36 hospitales de Gaza están en funcionamiento, y sólo de forma parcial, según la oficina humanitaria de Naciones Unidas.

Mientras tanto, los mediadores internacionales hacían un nuevo esfuerzo coordinado de impulsar una propuesta de acuerdo de alto al fuego.

Un funcionario egipcio dijo que el responsable del Servicio General de Inteligencia de Egipto, Abbas Kamel, había viajado a Doha para participar en las conversaciones sobre el acuerdo. El funcionario dijo que también asistirían funcionarios israelíes y estadounidenses. La persona habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizada a informar a la prensa sobre las reuniones.

El director de la CIA, William Burns, que ha liderado el equipo negociador estadounidense, se reunió el día anterior en El Cairo con el presidente de Egipto, Abdul Fatá el Sisi.

Aún quedan obstáculos en las conversaciones, incluso después de que Hamás renunciara a su demanda crucial de que Israel se comprometa a poner fin a la guerra como parte del acuerdo. Hamás aún quiere que los mediadores garanticen que las negociaciones concluirán con un cese el fuego permanente.

Israel ha rechazado cualquier acuerdo que obligue a poner fin a la guerra mientras Hamás siga intacto. Hamás acusó el lunes al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, de “poner más obstáculos en las negociaciones”, lo que incluye las operaciones en Ciudad de Gaza.